4.3.10

Vivir para morir. o No.

[Ilustración de Margen Cero, en negativo]

Hoy he visto una imagen que me ha roto el corazón. Una gatita negra caminaba por el parque. Estaba preñada, y enferma. Era todo pellejo, huesos, y barriga, apenas podía abrir los ojos o respirar. Con mucho exfuerzo daba unos pasitos temblorosos, paraba, tomaba aliento y seguía caminando.

Caminando. pero, ¿hacia dónde? ¿por qué? Por qué. Es la pregunta que lleva martilleándome todo el día. No son sólo los gatos moribundos los que siguen arrastrando su carga con persistencia. Somos todos. Porque todos hacemos lo mismo, seguimos dando pasos como si no nos importara que el camino sea un desfiladero, o que se dirija inevitablemente al abismo. Seguimos viviendo como si no existira la enfermedad, como si siempre pudieramos salir airosos. ¿Cómo es posible, si el análisis más simplista de nuestra situación demuestra que estamos condenados a fracasar?

Vivimos para morir, pero ese ciego instinto de supervivencia nos arrastra más allá de nuestras propias fuerzas. Difícil de comprender para una pesimista como yo.

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