1.11.10

Otro candado a la tumba de Franco

[Camacho con chaqueta en su homenaje según foto de El País.
Por suerte en el cartel lleva su inconfundible jersey con cremallera]

Hace muchos años, otro célebre Marcelino escribió que era hora de echar siete candados al sepulcro del Cid. Tiempo es de que este país o lo que sea haga lo mismo con la de Franco, pero parece imposible que políticos y gentes de la cultura vayan a empezar, la única forma va ser que se nos vayan muriendo los históricos. El último ha sido Marcelino Camacho, típico ejemplo de los españoles que parecen haber nacido viejos y canosos, porque sólo los hemos visto así en los periódicos e Informe Semanal. Camacho tuvo una de esas trayectorias heróicas y rectas que no dejan de sorprenderme, y era un señor serio al que admiraba en los 80 cuando salía en el telediario de la cadena única. Qué pequeña era entonces España. No había vuelto a pensar en él durante años, y ahora tengo la misma sensación que con la muerte de Labordeta: Ha muerto una parte de lo que fuimos.

Me quedo con sus supuestas últimas palabras (nunca hay que fiarse de la sinceridad de un hagiógrafo): Si uno se cae, se levanta y sigue adelante.

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