21.2.10

Menudo ladrillo

[¿A esto llaman tener un libro de cabecera?]

Hace semanas que estoy leyendo El Ocho, de Katherine Neville. Se supone que es un superventas porque la gente lo empieza y no puede dejarlo hasta que lo termina, pero yo voy cada vez más despacio. No es que me parezca malo, es que desarrolla la trama de manera tan detallada y lenta que he perdido el interés, a estas alturas ya no me importan las piezas del ajedrez lo más mínimo, sólo quiero que me den un final. ¿Se me está acabando la paciencia con las teorías de la conspiración? Tal vez sólo se me está acabando la paciencia.

Las secciones que más me interesan son las de la revolución francesa, me parecen mejor escritas y tienen mucha más emoción - la escena en la que las dos primas van a la prisión de L'Abayye es escalofriante, apasiona, arrastra. Lo mismo ocurre con todas las encenas en la que aparece Talleyrand. Sin embargo Catherine Velis me aburre mucho, muchísimo. Será porque es heroica a la americana: genio de los ordenadores, la quiere todo el mundo, tiene amigos extraños y geniales como ella, seduce a los hombres sin dificultad y encima parece ser el místico receptáculo de una trama tan antigua como la civilización occidental. Para colmo Catherine Velis es un trasunto de Katherine Neville (o eso parece si uno lee la biografía de Neville en wikipedia), la pequeña es modesta, sin duda.

Tal vez la culpa de que Talleyrand me resulte tan atractivo y simpático sea La Cena, una obra de teatro que vi hace unos años. Carmelo Gómez interpretaba a Fouché y Josep María Flotats a un Telleyrand viejuno pero encantador en su maldad.

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