27.3.11

Paréntesis

[Blackberrying. Such a wicked game.]

Una de esas cosas para las que no nos preparan (y que no se superan sin fuertes dosis de cinismo) es asumir la escasa importancia que podemos tener para personas que en teoría deberían sentir vínculos fuertes por nosotros.En Up in the Air se bromea diciendo que una ruptura a través de SMS es como que te despidan por internet, pero esas cosas cosas pasan, no son ficción. A veces (sobre todo si tú eres el que se larga prácticamente a la francesa dejando un email que trata de explicar tus motivos y sentimientos) simplifican las cosas porque la huída equivale a quemar las naves. Otras (esas en las que al entrar la casa está extrañamente silenciosa, y un post-it de despedida te sorprende cuando vas a coger algo de beber del frigorífico), esas otras te dejan mirando al infinito con cara de idiota inevitable, llaves en mano y todo. Por último están esos momentos impagables en los que descubres que eres un paréntesis. No sólo viene al caso de otra escena de la película, es también una historia real que me han contado recientemente. Me dicen que ahora los cambios de estado sentimental se notifican según la aplicación en la que te tienen agregado tus parejas. Puedes pasar del "it's complicated" de facebook a recibir una invitación de Linkedin de un plumazo, desgajándote así de su corazón e implantándote en su cartera de clientes. ¿Y cómo le explicas a la persona a la que acaban de exiliar del mundo sentimental al limbo profesional que no hay que buscar explicación y es mejor preguntarse como Morrisey "In my life, why do I give valuable time to people who don't care if I live or I die?"

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