17.9.09

Lecciones aprendidas

[Yo quiero ser la rata]

Estos día de trabajar mucho y sufrir más (porque no puedo abarcar todo lo nuevo y estoy hundida en una especie de pantano laboral que tiene mal aspecto) he ido teniendo pequeñas revelaciones. Al menos en esta nueva etapa los voy apuntando:

1.-Un sistema benigno se desestabiliza en un segundo: las cosas cambian en el momento más inesperado tanto para bien como para mal. Tienes tu clientela aparentemente fiel, abren un bar enfrente y se vacía el tuyo. No sabes si mañana cerrarán la oficina, de pronto te cae un proyecto nuevo y amplias un tercio tu negocio.

Es decir, la estabilidad no existe, todo cambia todo el tiempo, "Life is a curve, where are you on it?"

2.-Sólo si das de más puedes recibir algo, pero si no arriesgas puedes también perder eso: uno puede trabajar 10 horas diarias, los fines de semana, estar embarrado en mil historias. Consigue un ascenso mínimo para que le caiga más carga aún. Y a los 3 días un compañero que trabajaba menos dice que ha encontrado trabajo en la competencia por muuucho más dinero.

Es decir, lo importante es trabajar eficientemente para uno mismo.

3.-Lo caro no es necesariamente mejor: en la Europa globalizada, ser ciudadano de un país hundido en la miseria y con sueldos de miseria puede llegar a compensar. Los hay mejores pero son mucho más caros. Mi precio era más razonable, y si logro salir de este atolladero inicial podría incluso aprender algo. Y lograr dar el salto del punto 2.

Es decir, ganar menos puede ser una ventaja (no estoy muy segura de esta consecuencia...)

4.- Se puede ser obstáculo y solución a la vez: en mi anterior puesto solucionaba algunas cosas, las sacaba adelante. Pero ¿para cuantas otras he sido obstáculo? He hecho cosas mal que otros podrían haber sacado adelante, y ahora que acabo de empezar ocurre lo mismo: los que querían el puesto están frustrados porque tienen virtudes que podrían hacer funcionar las cosas pero lo tengo yo, y tal vez yo sea capaz de solucionar cosas que ellos no podrían.

Es decir, es inútil juzgarse en términos absolutos. Jamás estamos sólos bajo el microscopio.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

"Sólo hay una cosa que nunca cambia y es el cambio..." ;) Veo un trasfondo positivo en todo esto... y eso es positivo jeje
BB

Unknown dijo...

Me uno al punto 1, lo estoy viviendo en carnes.

Añadiría un punto más a los tuyos:cuando el resto de tus compañeros se van a otras empresas por un pastón y tu asciendes en la tuya porque no hay nadie más que sea capaz de hacer ese trabajo. Siempre te quedará la duda de si te habrían ascendido si esas otras personas se hubieran quedado en la empresa.

Mary la inmortal...sólo puede quedar uno en Acciona y a este paso soy yo!

Macavity dijo...

Ya, sé que me ha salido muy positivo, no entiendo cómo. No sé qué me pasa pero a pesar de todo el jaleo en el que me he embarcado y de los interrogantes del horizonte, mantengo una llama de esperanza. ¿Qué espero? Eso no lo sé.

Mary, me uno a tu propuesta e incluyo el punto. Pero dale la vuelta a la conclusión. Al que no está ahí preparado para hacerlo no se lo ofrecen. Y no basta con saber, hay cierto factor suerte que incluye la oportunidad: estar en el momento preciso en el lugar adecuado. Esto de trepar el emparrado jerárquico hace MacLeods de todos nosotros.