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13.1.17

4711

[A room with a view. Source: Blipfoto]


No había conseguido ver The Royal Tenenbaums hasta ahora, diez años y tres meses después de abrir este blog mientras escuchaba en bucle su banda sonora (un regalo de despedida para el viaje). No era que el destino se interpusiera entre Wes Anderson y yo, ya se encarga mi resistencia personal de ello: a menudo evito el riesgo de emocionarme si sospecho que una película puede conseguirlo. Pero esta noche era la noche: en el año nuevo he heredado el propósito de dedicarme a cosas que me hagan feliz, y me toca explorarlo aunque duela. Son esas las cosas que más me hacen sufrir, las problemáticas.


La banda sonora me iba guiando, la conozco de memoria. By way of the green line bus he llegado a la escena del reencuentro, y aún así me ha sorprendido la canción. Es familiar esa sensación de caminar al filo de la felicidad más estática devorada por la desesperación de lo imposible, y hacerlo escuchando esa misma música. Las primeras entradas que escribí están impregnadas de la melancolía de los Tenenbaums y de la vista a la fábrica de colonia 4711. Fue un otoño de mucha lluvia, bicicletas y decisiones equivocadas.


Please don't confront me with my failures
I have not forgotten them

8.4.14

This ain't Athens.

[Los espartanos modernos ven más allá de la ilusión de unos y ceros]
Este fin de semana no se qué me ha pasado, pero estoy en plena efervescencia filosófica. Como sí fuera una nueva Arquímedes, compruebo para mi sorpresa que todo cuerpo sumergido en Excel experimenta un empuje vertical y hacia arriba equivalente al peso que se quita de encima cuando por fin envía el archivo, un subidón tal que hasta me ha permitido hacer un segundo descubrimiento genial (este mientras volvía como hija prodiga a las pistas de entrenamiento ayer por la tarde).

¿Por qué suelo fallar al interpretar el mundo? Porque me empeñó en creer que vivimos en una democracia en la que lo que prima es la razón, la lógica. No. Esto no es Atenas, esto es Esparta. Y no queda más remedio que luchar a brazo partido para conseguir algo. Antes de la revelación olímpica había estado viendo un documental sobre cómo las partes más antiguas de nuestro cerebro nos permiten funcionar en automático, mientras la corteza se encarga del logos. El logos ayuda, si, pero a veces estamos más seguros si nos centramos en lo que nos grita la amígdala. Pienso demasiado.

No me dejare engañar por los unos y ceros más, hemos diseñado nuestra forma de vida porque todo es mucho más agradable sí pasamos por ella como por una hermosa visión. Pero en el fondo no hay justicia, ni lógica, ni valores (esos bonitos acuerdos que nos funcionan si no los miramos muy de cerca). Sólo hay una carrera frenética, una lucha constante contra todo y contra todos.

Pues au. Au.

Au.

13.3.14

Travels in the escritório

[Edward Hopper, Café. Oh mujer solitaria, presa favorita del viajante oportunista!]

Tengo que decir algo que siempre me conmueve de mis lectores across all channels: cuando paso una temporada sumergida en trabajo me recuerdan con lo que parece ser nostalgia y hambre de lectura que me toca publicar. Esta semana estoy de viaje más allá de nuestras fronteras y uno de mis incondicionales me ha sorprendido con la siguiente frase "yo que esperaba encontrarme esta mañana una entrada con fotos desde un puente y trenes". Pero esta vez no he tenido la suerte de conseguir hotel en el centro, y me conformo con una suite absurda (¿para qué quiero una habitación extra con sofá y minitele en una esquina, que parece adosada al dormitorio con el mero propósito de albergar guardaespaldas o alguna operacion encubierta del FBI, como en American Hustle?)

Y es que American Hustle es esta vez el modelo. Este hotel, por algún motivo, es sórdido en su concepción. Se diría diseñado para parecer sucio, desvencijado y decadente en el sentido casposo del término (nada de romanticismos trasnochados,es pura funcionalidad puesta al servicio del aburrimiento). No sé si es el tono crema de las paredes, ese toque empolvado de los tejidos, la ramploneria de la decoración o el hastío de su personal. No es que el servicio sea malo o el hotel sea un horror, pero cruzar sus puertas es como atravesar los límites de una dimensión desconocida sólo descrita en los libros.

Veo luces lejanas de pueblos o barrios desconocidos desde mi ventana del décimo piso, y aunque sólo puede haber supervivientes de naufragios empresariales como yo en el resto de habitaciones me cuesta no imaginarme a un escritor en cada celda poniendo en palabras estos mismo sentimientos. Hay tantas páginas de novelas dedicadas a habitaciones de hotel incapaces de alberga la vida humana, que cómo no vas a sentir que Humbert Humbert está en una de ellas (o quizás el mismo Nabokov dando paseos por la moqueta con las manos cruzadas a la espalda). William Burroughs fuma completamente inmóvil, o más bien deja que el último de una larga cadena de cigarrillos se deslíe en humo, tumbado sobre una colcha de hojas manuscritas con letra errática, y arrojadas al azar sobre el colchón. Henry James está sentado escribiendo en un cuaderno de papel suave y blanquísimo. A ratos se detiene y su mirada se pierde en las filigranas de la moqueta, que extiende sus geométricas trampas por todas las plantas como la del Hotel Overlook.

Jack Torrance ha bajado al bar y se sirve copas imaginarias en la barra mientras conversa con el huéspedes muertos.

No he podido ponerme poética esta vez, no. Pero en la vida de una mente dispersa siempre hay episodios que dan que contar, y por eso tengo anécdota de este viaje. Anoche se me ocurrió bajar a cenar al comedor en lugar de usar el room service y rápidamente me di cuenta de mi error. Sólo tres comensales taciturnos ocupaban la astrosa sala, hombres los tres. Escogí una mesa apartada y traté de escoger algo rápido que me permitiera salir de allí cuanto antes. Aún no había llegado mi cena y dos de los hombres ya estaban pagando. Fue salir el segundo por la puerta y volverse el tercero y último a echarme un vistazo (no hay otra forma de escribir esto, porque así fue). Fue una inspección, supongo experta, de un analista curtido en el mercado de la carne. Tres o cuatros vistazos después (que intenté combatir con indiferencia mirando el móvil y escribiendo mensajes imaginarios) el individuo se decidió a dirigirme la palabra. Belga, unos 55 años. En tres frases ya me había preguntado si estaba en viaje de negocios (¿alguien puede venir aquí por vacaciones? respondí con cierta acidez disuasoria), mi nacionalidad, a qué me dedicaba y si estaba sola (por si había dudas).

Me pregunto si el tipo fue capaz de adivinar lo que pasaba por mi mente. Mientras engullía un escuálido ejemplar de pescado a la brasa me di cuenta que había caído en uno de esos limbos culturales en los que se representa una escena, y allí estaba a punto de tener lugar Muerte de un viajante. ¿Cómo iba a rechazar con amabilidad y firmeza una par de panties nuevos cuando el viejuno repulsivo decidiera dar un paso en falso hacia su fantasía de Strangers in the night? ¿Qué les ocurre a determinados hombres cuando los viajes de negocios los descontextualizan de su madriguera habitual? Ya en el ascensor había sentido el efecto Starling: [not so] young lady under the microscope, ojos masculinos ponderando mi potencial con un simple análisis basado en mi ausencia de maquillaje, largo del vestido y calidad del bolso y los zapatos. Me dejo métricas fuera, pero están todas basadas en centímetros de carne en contra y a favor. A la imaginación del lector queda.

Soy una rancia que no quiere hablar con extraños, sí. Hoy he pasado por un supermercado de camino al hotel y he hecho picnic en mi habitación, mientras me debatía entre la desidia y el sentido de la responsabilidad. Tengo tanto trabajo pendiente que no sé por donde empezar. Mi trabajo es demasiado para mí, por volumen y por responsabilidad (mi jefe quiere que evalue una oferta, y aunque él no lo sabe, yo tengo una incapaz congénita para hacer eso, porque soy del tipo de clientes que paga por no tener que pensar). Soy la persona equivocada para el puesto, y cada día es más evidente. ¿Cómo he acabado aquí, y por qué no escapo antes de dejarme pelos en la gatera?

Ah, sí, se me olvidaba. Por esos papelitos con cifras e imágenes de puertas que firma Mario Draghi.

17.2.14

The dry-cleaning store

Christian Bale y Amy Adams bailando en su lugar secreto, en American Hustle

Hay un tipo de seres humanos que de vez en cuando se repite un "es que soy idiota" afectuoso para reequilibrar el mundo. Yo soy miembro de esa secta secreta, atomizada y solitaria. Rara vez se encuentra un compañero de batallas así, pero cuando ocurre, el reconocimiento es inmediato. A los idiotas nos sirve con una simple mirada, con una conversación breve si no nos vemos.  Somos una raza aparte, y estoy intentado averiguar por qué. Lo que sigue es la última versión de mi teoría. 

Un idiota no puede evitar que su cerebro vaya más allá de sus paredes craneales. Un idiota vive atrapado en un conundrum, en ese área de intersección que existe entre la expansión de su hemisferio derecho soñador y holístico, intuitivo, y la expansión del izquierdo, organizado, racional, temporal. Grandes sueños y fantasías se cancelan de raíz por grandes censuras emitidas casi de manera simultánea. Los idiotas quieren volar y cuando empiezan a sentir que flotan, son derribados sin piedad por un bofetón de realidad. Fantasean con un espacio aereo que no es suyo, y del que son expulsados cada vez. Being an idiot is being larger than life.

"Don't you know, you fool, you never can win.
Use your mentality, wake up to reality."

25.1.14

Leyes de la robótica




[Verse 1]
I didn't want to be the one to forget
I thought of everything I'd never regret
A little time with you is all that I get
That’s all we need because it's all we can take

One thing I never see the same way around
I don’t believe it and it slips on the ground
I wanna take you to that place in the “Roche”
But no one gives us any time anymore

You used me once, you fled, looking, it was dark
You made an offer for it, then you ran off
I got this picture of us kids in my head
And all I hear is the last thing that you said


[Pre Chorus]

"I listened to your problems
Now listen to mine"
I didn't want to anymore, oh oh oh


[Chorus]

And we will never be alone again
'Cause it doesn't happen every day
Kinda counted on you being a friend
Can I give it up or give it away
Now I thought about what I wanna say
But I never really know where to go
So I chained myself to a friend
'Cause I know it unlocks like a door

And we will never be alone again
'Cause it doesn't happen every day
Kinda counted on you being a friend
Can I give it up or give it away
Now I thought about what I wanna say
But I never really know where to go
So I chained myself to a friend
Some more again


[Verse 2]

It didn't matter what they wanted to see
He thought he saw someone that looked just like me
The summer memory that just never dies
We worked too long and hard to give it no time
He sees right through me, it's so easy with lies
Cracks in the road that I would try and disguise
He runs the scissors at the seam in the wall
He cannot break it down or else he would fall
One thousand lonely stars hiding in the cold
Take it, I don't wanna sing anymore


[Pre Chorus]

"I listened to your problems
Now listen to mine"
I didn't want to anymore, oh oh oh


[Chorus]

And we will never be alone again
'Cause it doesn't happen every day
Kinda counted on you being a friend
Can I give it up or give it away
Now I thought about what I wanna say
But I never really know where to go
So I chained myself to a friend
'Cause I know it unlocks like a door

And we will never be alone again
'Cause it doesn't happen every day
Kinda counted on you being a friend
Can I give it up or give it away
Now I thought about what I wanna say
But I never really know where to go
So I chained myself to a friend
'Cause I know it unlocks like a door...

I don't understand, don't get upset
I'm not with you
We’re swimming around,
It's all I do, when I'm with you
 
[Daft Punk feat. Julian Casablancas, Instant Crush]

Durante una semana he estado buscando una versión decente o lógica de la letra de esta canción que me obsesiona, y ésta parece la menos mala. Se ha colado en mi cabeza de manera insidiosa, cierro los ojos por la noche y suena de fondo para que lo olvide ni un momento. La primera vez que pusieron el vídeo en Kiss TV yo estaba en otra parte de la casa y casi sin darme cuenta fui hacia el televisor atraída por la melodía. Me pareció una parodia (Julian Casablancas con la voz distorsionada como en un serial Bollywoodiense, haciendo además el águila imperial en homenaje a Karate Kid). Pero es una canción que se mete en tu cabeza y te va ablandando por dentro igual que le ocurre a los protagonistas, porque llega un momento en el que las dos figuras cobran tal protagonismo ya ni te fijas en que un señor despeinado con voz en falsete aparece de vez en cuando. Cuando has entendido el drama del soldadito y la doncella vas a buscar la letra y llega el golpe definitivo. ¿Cómo puede ser tan fuerte el contraste entre una melodía que parece de tontipop y una confesión desesperada como la del verso 2? Me han sorprendido tanto, no sé cómo ha ocurrido.

En mis búsquedas he leído, en algún lugar, que hace diez años nadie habría podido imaginar que Daft Punk colaboraría con Julian Casablancas en una canción. Síp. Tampoco yo habría podido imaginar que sería capaz de pasar un viernes noche delante de mi ultrabook (fundida con mi ordenador, para ser más exacta) escuchando Daft Punk y sin prestar atención al episodio 3 de Star Wars salvo para echar miradas furtivas a Anakin. Qué mala es la peli y qué bueno el disco. Es electrónica ochentera, pero me gusta. No sé por qué. Tiene sentido para mí, me hace olvidarme del resto del mundo, me hace soñar, mi espíritu va a este ritmo ahora. Aunque sea un ser humano en el universo de la comunicación no tengo acceso a mis propias palabras. La música es lo único que llena el vacío.

Hoy me han preguntado varias veces qué estaba pensando, me han pedido que dijera lo que de verdad estaba pensando, o lo que de verdad estaba sintiendo. Y no he sabido que decir. Que nadie me lo pregunte más, es que NO LO SÉ. Por eso tiene sentido esta canción que ahora escucho, "Contact", esta música para robots encerrados bajo sus cascos, aislados del mundo que los protege y al que quieren acceder para sentir ALGO.  Empiezo a preguntarme si sólo soy una imitadora de voces porque es mi única forma de imitar sentimientos y así olvidar que puedo tener los míos propios. Los que no me permito. En un mundo interconectado sólo puedo acercarme a los demás en instantes tan aislados y fugaces... Instantes que quizás sólo tienen lugar en mi mente, ese museo de recuerdos y películas. Tan parecido al del vídeo.

Hay una frase en una de las canciones (Touch) que me describe a la perfección:

Touch, sweet touch
You've given me too much to feel
Sweet touch
You've almost convinced me I'm real
I need something more
I need something more


10.1.14

Luces perdidas

 
Noche en Cristóbal Bordiú, un lunes cualquiera del pasado
 
When I go away from you
The world beats dead
Like a slackened drum.
I call out for you against the jutted stars  
And shout into the ridges of the wind.  
Streets coming fast,
One after the other,
Wedge you away from me,
And the lamps of the city prick my eyes
So that I can no longer see your face.
Why should I leave you,
To wound myself upon the sharp edges of the night?
 
[Amy Lowell (1955) The Taxi]

31.12.13

Carrera hacia el final de la noche



Yo soñaba cada día poder alcanzar la playa
Y ahora está tan cerca, casi ya la puedo oler
Y espero cada vez más próximo al final
Ya puedo sentir tierra seca tras la arena mojada

Y no me da la gana de pensar que nada es para siempre
Si esta canción se acaba que acabe el mundo para todos
Todos somos nada, sin las palabras dime ¿qué nos queda?

Y vuelven algunas rimas a mi mente cansada
Partes de guiones que creía olvidadas
Melodías que una vez pensé que iba a perder
Se tornan ahora bellas y valientes sinfonías

Y hace tiempo que yo ya me fui, yo siempre me estoy yendo
Pero siempre estoy contigo, aunque a veces pienses que no hay nada
Cuando me quedo mirando como si estuviera ausente
Es porque estoy viajando, no pienses que voy a perderme

Sí, ya sé que el mundo seguirá girando cuando ya no quede nada
Y nosotros vaguemos por la historia como simples hombres solitarios
Reyes que perdieron todo, todo lo que tanto amaban por quererlo demasiado

Y lo intento cada día, ser todo lo que había imaginado
Y me encuentro que la vida siempre tiene algo preparado
Que supera cualquiera de mis fantasías
Nada comparado con lo que realmente sucedía

Yo soñaba cada día poder alcanzar la playa...
 
[Xoel López, Tierra]
 
 
Hoy es día de carreras, y sin embargo este año no he podido calzarme las zapatillas: han sido meses tan complicados para algunas cosas... Podría resumirse en que, definitivamente, me he desengañado del trabajo. Cada progreso en la pirámide alimenticia es un retroceso personal, porque tengo menos tiempo para ser yo, menos ganas de seguir avanzando, menos sueños, menos esperanzas de que algo bueno está a la vuelta de la esquina. También me he desengañado de algunas de mis ilusiones personales. De convertirme en un ser con el don de la ubicuidad mental, una mujer con la mente convertida en una laberinto de Escher, en el que la organización de escaleras y corredores desafía la lógica, y los compartimentos estancos son la única forma de asegurar cierta coherencia. Rara vez funciona, la verdad. Y me hago mayor para seguir intentándolo. Me he rendido, en realidad.
 
Este año ha sido también el de las migraciones: la crisis nos ha ido cercando poco a poco a todos de una manera u otra. Conforme se iban cerrando los círculos (de conocidos a amigos, después a familiares) de los que perdían su trabajo, también se ha ido ampliando el número de los que hacían las maletas y dejaban el país al grito de "Good riddance!", ya que tienen la costumbre de emigrar a países anglosajones. A veces me dan ganas también a mí de dejarlo todo. Cada día de trabajo me deja un poco más claro que no vamos a las oficinas a colaborar para conseguir juntos que un proyecto avance. Vamos a plantar nuestros reales, a salirnos con la nuestra (abiertamente o por detrás) y a abrirnos paso a codazos o a patadas. Seguramente es así como debe ser, no lo sé. Al final el mercado es una lucha en la que toca olvidar todas las normas que nos han enseñado de niños. Pero yo estoy harta del clientelismo, el cinismo, la improvisación...

No valgo para esto. Mi parte de incompetencia personal natural (mi aversión al control y sus herramientas, empezando por Excel; mi poca confianza en lo que puedo llegar a hacer; mi dificultad para enfocarme en una cosa sola) se ha juntado con la incompetencia que me genera mi organización: exigencias desajustadas para mi capacidad y en plazos imposibles, aislamiento, falta de un objetivo claro y sobre todo, desconfianza. No sé a dónde vamos, y sobre todo, no creo que los que nos dirigen sean capaces de llevarnos a ningún sitio bueno. En cualquier caso, creo que es muy probable que tampoco cuenten conmigo para toda la travesía - y esto es lo que hace más complicado trabajar. ¿Cómo puedo ir cada día a trabajar y dar ese extra más si no puedo evitar pensar que mi silla ya está en tiempo de descuento?

El trabajo me amarga, aunque ya sé que no es la vida. La vida, como dice Xoel López, siempre nos sorprende con algo. Y a veces estamos de camino hacia ese algo que no vemos y no podemos imaginar, algo que se forma paso a paso (zancada a zancada, porque quiero creer en esta canción con todas mis fuerzas). Hace años que tengo la impresión de estar caminando en una dirección concreta  sin mapa y sin pistas, espero que en 2014 se despeje un poco la niebla. Porque un día más de vacaciones sin poder levantarme de la cama porque estoy torturándome con el infierno que me voy a encontrar en la oficina, y tendré que recurrir a ayuda profesional, farmacológica.
 
Bavaria, alrededor del solsticio de invierno; amanecer y ocaso casi indistinguibles.
 

29.12.13

A scrape

El regalo del último día de otoño, un adiós radiante

How like a winter hath my absence been
From thee, the pleasure of the fleeting year!
What freezings have I felt, what dark days seen!
What old December's bareness everywhere!
And yet this time remov'd was summer's time,
The teeming autumn, big with rich increase,
Bearing the wanton burthen of the prime,
Like widow'd wombs after their lords' decease:
Yet this abundant issue seem'd to me
But hope of orphans and unfather'd fruit;
For summer and his pleasures wait on thee,
And thou away, the very birds are mute;
Or if they sing, 'tis with so dull a cheer
That leaves look pale, dreading the winter's near.
 
[William Shakespeare, Sonnet XCVII] 

El resto es hielo


22.12.13

"Resolve to be thyself"

Caspar David Friedrich (1835) Seascape by Moonlight

Weary of myself, and sick of asking
What I am, and what I ought to be,
At this vessel's prow I stand, which bears me
Forwards, forwards, o'er the starlit sea.

And a look of passionate desire
O'er the sea and to the stars I send:
"Ye who from my childhood up have calm'd me,
Calm me, ah, compose me to the end!

"Ah, once more," I cried, "ye stars, ye waters,
On my heart your mighty charm renew;
Still, still let me, as I gaze upon you,
Feel my soul becoming vast like you!"

From the intense, clear, star-sown vault of heaven,
Over the lit sea's unquiet way,
In the rustling night-air came the answer:
"Wouldst thou be as these are? Live as they.

"Unaffrighted by the silence round them,
Undistracted by the sights they see,
These demand not that the things without them
Yield them love, amusement, sympathy.

"And with joy the stars perform their shining,
And the sea its long moon-silver'd roll;
For self-poised they live, nor pine with noting
All the fever of some differing soul.

"Bounded by themselves, and unregardful
In what state God's other works may be,
In their own tasks all their powers pouring,
These attain the mighty life you see."

O air-born voice! long since, severely clear,
A cry like thine in mine own heart I hear:
"Resolve to be thyself; and know that he,
Who finds himself, loses his misery!"

[Matthew Arnold "Self-dependence"]

21.12.13

At home



UNTOLD by Elizabeth Arden - Director's Cut (Agence TUXEDO, 2013)

I remember you said some things are better kept untold.
Seeing you all night brought me to life.
I saw the future, I saw it your eyes.
It's a bright light, like a thousand sunrises.
This is what you hold, this is what you hold.....
 
Hace un par de horas que he llegado a casa y estaba dispuesta a meterme en la cama a llorar un rato después de 4 días de pesadilla en el extranjero (y no sólo por el proyecto, que me va a costar la vida), también porque no debería volar en diciembre. Me rompe el corazón. Los aeropuertos son lugares demasiado emotivos, cuando mi colega y yo hemos salido a coger el taxi nos ha sorprendido un montón de personas que esperaban para recoger a los que vuelven por Navidad con carteles, con globos, con ramos... Ha sido tan inesperado, me ha hecho sentir feliz en contra de mi voluntad, pero al mismo tiempo ha hecho que se remueva otra vez la herida. El dolor sordo, el invisible, ese es el peor de todos porque es el que mata.
 
Pero no me he acostado: me he hecho un té, he puesto la tele... estaba viendo unas cosas en el ordenador mientras la gatita dormía a mi lado cuando de pronto han puesto este anuncio. Y se me ha pasado un poco la melancolía. Todo me gusta: al amanecer, cuando algunos van a trabajar con sus portátiles y sus corbatas, aparece una mujer  que vuelve a casa después de una fiesta. Y en lugar de regresar echa polvo está radiante y va abriendo las calles como los rayos del sol. No lleva un vestido demasiado sexy, ni llamativo, ni está muy maquillada ni parece una modelo. Es elegante, sencillamente guapa, especial. Está contenta consigo misma, y algo ha ocurrido durante la noche que le ha recordado que el mundo empieza cada día cuando sale el sol. Es curioso que la canción se haya hecho específicamente para el anuncio, la letra me gusta mucho porque hace que todo cobre sentido en esta historia de 70 segundos. El efecto es redondo en la forma y lleno de matices, como es el frasco.Si hoy tuviera que escoger un perfume sería éste, porque quiero ser esa mujer. Y ni lo he olido siquiera. Pero los anuncios tienen esa capacidad de cristalizar la potencia de un poema al servicio del mercado. Sin proponérselo han conseguido la antítesis de J'adore, cuyo anuncio y perfume odio porque implica todo lo contrario: rancia casa de modas parisina, sofisticada rubia tipo Hitchcock que llega para que la conviertan en una especie de chica Bond en Goldfinger, y esas imágenes de actrices muertas recreadas por ordenador. Pretencioso hasta en el aroma, uno se imagina que la mujer de Fernández Tapias lo usa, para compensar la diferencia de edad y reciente ingreso en la oligarquía.

7.12.13

Hibernando

[The Black One señala el camino...]
 
Poco a poco vuelvo a tener minutos para mí, pero no consigo recuperar los buenos hábitos deportivos. Llega esta hora, y en lugar de estar deseando ponerme las zapatillas y salir zumbando a la calle abro la ventana con precaución y arrugo la nariz cuando me da el frío en la cara. Ni siquiera me he apuntado a la San Silvestre este año, ni tengo forma ni espíritu para esos diez kilómetros. Anoche salí y aunque me he despertado a la una sigo sin estar al 100%; tampoco me está ayudando a recuperar le espíritu deportista esta maratón de pelis y sillón (aunque LA Confidential y La Isla siempre sean bienvenidas). Resumiendo, me he convertido en yaya.

Uff. No puede ser. Me voy a dar una vuelta. Zapatillas.

20.11.13

Lyme Regis, 146 years ago and right now

Libros de segunda mano que no leemos hasta que llega el momento preciso

There pressed on Charles more than the common human instinct to preserve personal identity; there lay behind him all those years of thought, speculation, self-knowledge. His whole past, the best of his past self, seemed the price he was asked to pay; he could not believe that all he had wanted to be was worthless, however much he might have failed to match reality to the dream. He had pursued the meaning of life, more than that, he believed - poor clown - that at times he had glimpsed it. Was it his fault that he lacked the talent to communicate those glimpses to other men? That to an outside observer he seemed a dilettante, a hopeless amateur?

[John FOWLES 1992 The French Lieutenant's Woman. London: Picador. Page 257]

15.11.13

"When I hear the whistle blowing..."


El joven Warhol viajando desde Pittsburg a Nueva York con una esperanza...

"...I hang my head and cry". Tengo cierta fijación por los medios de transporte. Mis mejores ideas, mis escasos razonamientos lúcidos, las imágenes más vivas de mi mente suelen surgir en cuanto me recuesto en un asiento y contemplo el paisaje en movimiento a traves de la ventanilla. Viajar es perfecto para alguien como yo, en permanente huida de su futuro, la forma más sencilla de revisitar los mundos imaginarios perdidos. Es escapar, incluso cuando antes de partir ya se sabe que el destino es una trampa con barrotes aún más gruesos que los de la prisión de Folson. Hace solo unas horas he escuchado ese tintinear tan peculiar y urgente del tranvía al llegar a la estación desde las ventanas abiertas de la oficina, y no he podido evitar pensar en Johnny Cash.

Un tren cruza los campos del espacio periurbano cortando la noche con la luz de sus faros. Deja a ambos lados casas que dormitan con los postigos entornados, de contornos redibujados por los conos de luz que emanan de las farolas. Entre los pueblos la oscuridad es casi total, y sólo las luces agrupadas, a lo lejos, permiten distinguir qué es cielo y qué es tierra. "All motion is relative to a chosen frame of reference", sin mover un músculo el viajero devora kilómetros de vía hacia adelante al tiempo que retrocede años de memoria.

¿Cómo he terminado aquí? ¿Qué hago en este tren que me lleva al centro de Oporto? (estoy en la habitación del hotel mientras escribo esto, pero voy a permitirme esa pequeña licencia poética). ¿Qué otros trenes cogí, perdí o dejé pasar? Recuerdo unos cuantos mientras miro las foto que saqué anoche en la estación de San Bento. Recuerdo estar leyendo V for Vendetta camino del aeropuerto de Gatwick y pasar por Battersea Power Station un domingo desolado de mi alma. Cruzar media Alemania para visitar Berlín por primera vez sabiendo que tendría que comer patatas cocidas el resto de enero porque mi ridícula asignación Erasmus del mes estaba ya invertida en el billete y el albergue. Ir y volver en el mismo día desde Budapest a Viena sólo por ver de nuevo la ciudad, y verla nevada. Apearme en la Gare du Nord por primera vez y correr a buscar el fotomatón de Amelie, y al salir a las calles, sentir la bofetada de sol y vida de París. Pero también viajes menores, como las idas y venidas a la universidad, que seguramente tuvieron más trascendencia en mi vida posterior que todo los demás. Pero así es el parásito melancólico que anida en el corazón de todo Erasmus retornado: si te descuidas pasas el resto de tu vida escribiendo versiones de la historia de una ida y una vuelta. Añorando los Puertos Grises sin conocerlos.

Ana Karenina debería haber comprado un billete. Qué más da hacia dónde nos lleven los railes.


7.6.13

Extreme close-up


[Las Vegas, de Raphaella Spencer (2011) - imagen virtual de un cuadro que parece una foto]

El martes 4 viví una exposición a la hiperrealidad que seguramente me dejará secuelas. Ir al trabajo es en sí mismo un ejercicio de arte en estos días, pero que además pasen cosas que te hacen tener una experiencia extracorporal... No me está pasando esto, te dices. Pero vaya si te está pasando, a través del cristal de la sala ves tu cuerpo, sentado a la mesa, gesticulando en plena incomprensión. Boquiabierta. En shock.

Así pasé el resto de la tarde. Como un fantasma. Un holograma que se desplazaba por la calle, a través de túneles de metro, que cruzaba las puertas del museo Thyssen porque las entradas ya estaban compradas y no tenía intención de perderlas. La exposición Hiperrealismo 1967-2012 termina este domingo, y no voy a tener muchas más oportunidades de ver estos cuadros. Es una extraña idea, la de pintar imitando la fotografía hasta un punto en el que superas a la cámara y el objeto tiene aún más viveza que en la realidad. Y como observador ingenuo te acercas al cuadro, y piensas, ¿cómo conseguirá el artista pintar los tonos metalizados del coche, reproducir el efecto de la luz en el cromado? Y si miras el lienzo, si pegas la nariz lo suficiente sin poner nerviosos a los vigilantes, encuentras la explicación. Debe ser el truco más antiguo y sencillo de los pintores: cuando el espectador reconoce lo que ve, presupone. Impone sus recuerdos, su experiencia. Asume. Y sin embargo, la imagen inferior es un conjunto de trazos negros, burdeos, blancos, azules. Es la deconstrucción de una imagen fotográfica vuelta a montar en el lienzo, metarepresentación, si el término existe.

Es un diálogo entre el cuadro y el espectador; su ojo va y viene entre la imagen que llega a su retina y la que le ofrece su inner eye. Hace que las compare, las contraste, las pondere, las mezcle, las superponga, descarte, añada. Los universales, siendo un concepto muy antiguo y posiblemente muy desfasado también, explican sencillamente este proceso. Lo interesante es como nos engañamos en ese proceso. Yo miro el cuadro y digo "coche", porque reconozco parte de un Packard. Y sin embargo, lo que hay aquí es una tela impregnada de pintura que se ha repartido por el lienzo en una engañosa configuración. Y nos pasa con el cuadro y nos pasa con la vida en general: nuestro cerebro selecciona la información y la aglutina en formas, ideas e historias que tienen sentido para nuestro mundo interior. Pero ¿podemos decir que podemos llegar a conocer e incluso comprender el mundo?

[Plum Devicious, Peter Maier (2006)]

3.5.13

El gran plan

[En la foto masterplans sin actualizar, árboles de decisión erróneos...
¿Por qué ocurren ciertas cosas? Destino o libre albedrío, estamos perdidos, a ciegas]

Never the time and the place
And the loved one all together!
This path—how soft to pace!
This May—what magic weather!
Where is the loved one's face?
In a dream that loved one's face meets mine,
But the house is narrow, the place is bleak
Where, outside, rain and wind combine
With a furtive ear, if I strive to speak,
With a hostile eye at my flushing cheek,
With a malice that marks each word, each sign!
O enemy sly and serpentine,
Uncoil thee from the waking man!
Do I hold the Past
Thus firm and fast
Yet doubt if the Future hold I can?
This path so soft to pace shall lead
Thro' the magic of May to herself indeed!
Or narrow if needs the house must be,
Outside are the storms and strangers: we
Oh, close, safe, warm sleep I and she,—
I and she!
 
[Robert Browning, "Never the Time and the Place"]
 
De vez en cuando me sorprende una película de ciencia ficción, y ésta que estoy viendo (Destino oculto, o The Adjustment Plan) lo ha conseguido: no sé, tal vez porque justo ha coincidido que estaba buscando este preciso poema de Browning, y como tantas otras veces, todas las piezas parecen encajar de pronto en este puzzle sideral. No puedo ser yo la única persona que tiene la sensación de que hay planes que desconozco y controlan mi vida bastante más que mis decisiones. Ni la única que se encuentra a menudo en la misma encrucijada, sin saber por qué. O que ve cómo hay otras trayectorias que avanzan en líneas paralelas y nunca se cruzarán con la mía

28.4.13

El cavernícola

[Nancho Novo en la foto explicando lo evidente, que dormir pegados no es dormir.]

Me suele pasar cuando por la noche me he tomado unas cuantas copas de vino: después de dormir 8 o 9 horas del tirón, si me levanto y el tiempo ha cambiado, tengo la sensación que haber despertado en otro momento de la vida - una de esas transiciones de escena y tiempo que vemos en el cine y sirven para elidir ratos muertos que no aportan a la historia. Ayer por la tarde el cielo amenazaba tormenta; una nube gris, una especie de tapadera de zinc inmensa, se cernía sobre la ciudad, cuando por el oeste aún podíamos ver el verdadero atardecer dorado al fondo de la calla Arenal. Esta mañana, mientras los maratonianos se dispersaban por la ciudad abofeteados por un viento polar, el sol se ha ido asomando. Es como volver a estar en marzo.

Quizás por eso hablar hoy de El Cavernícola, la obra que fui a ver anoche, es como hablar de algo que ocurrió hace meses. El hecho de que lleve 4 años en cartel es buena señal, y además le tengo cariño a Nancho Novo, pocas veces me he reído tanto como con uno de sus monólogos del club de la Comedia en el que hablaba de los videoclubs. La temática de esta obra no es nueva, es la guerra de los sexos, esta vez desde la perspectiva del débil en los tiempos que corren, el hombre en su versión ancestral. Un monólogo de hora y media no debe ser nada fácil, pero Novo se siente como pez en el agua, y desde el primer momento uno siente esa complicidad secreta de patio de butacas en la que crees que el actor te habla a ti de ti. Sus ojos buscan los tuyos, sus palabras tu oído. Especialmente en este caso, ya que durante la obra descubrí que tengo más de cavernícola que de mujer, algo preocupante.

Muchas de las cosas que cuenta en broma son bastante serias en la realidad, sobre todo la diferenciación entre hombre cazador con su lanza, y la mujer recolectora con su cesta. Sí, soy una mujer recolectora de información, y me gusta ver muchas cosas en las tiendas, o enterarme de muchas cosas en la oficina, viendo la tele o leyendo. El personaje de Rob Becker sostiene que la mujer, con esas infatigables búsquedas consigue, de cierta manera, hacer suyas las cosas que no puede tener. No pude evitar recordar mi paradoja personal de las revistas: cada mañana paso por un kiosco camino del trabajo. Si alguna vez me paro es para comprar The Economist, Emprendedores, Expansión. Yendo hacia la oficina se apodera de mi el optimismo, creo que puedo hacerme con las claves del sistema, dar el salto a las ligas mayores. A esto le sucede un día estándar de trabajador español: palos, zanahorias, zancadillas, vilezas, incompetencia, aburrimento... el habitual juego de tronos. Paso por ese mismo kiosko de vuelta a casa, y si alguna vez me paro, es para comprar Glamour, Elle, Woman, Grazia... Descartadas mis opciones en el mundo del trabajo, trato de hacer míos los zapatos y vestidos que (de momento) no puedo comprar pero me consuela mucho ver.

Así es la vida de la recolectora: busca, compara, trata de hacer suyo de una manera u otra lo que cree que quiere. Menos mal que compensa cuando se queda fundida con el ordenador y no atiende a nada más, o cuando quiere dormir a pierna suelta. Me gustó mucho El Cavernícola, la recomiendo.

25.4.13

San Jorge en la capital - la Noche de los Libros 2013

[Libros, una de las pocas formas de vencer al dragón]
 
Ayer hablé con tres personas que viven en Barcelona y cada una me dio una impresión diferente del día de San Jordi. Para una todo eran sorpresas porque es la primera vez que lo vive allí, y la novedad de recibir rosa y libro en la oficina le pareció muy divertido y fresco. Otro me dijo directamente que era el día que más odia de todo el año, aunque no quiso entrar en detalles. Y un tercero comentó que es su día favorito en la ciudad por la combinación de clima, aroma de rosas y buen rollo. Al parecer la gente se lanza a la calle y no hay quien circule por el centro.
 
Me dio mucha envidia, lo confieso. Intento pensar si tengo un día favorito del año en Madrid y sencillamente no caigo. Me gustan mucho la primavera y el otoño, sobre todo el segundo, porque son dos estaciones breves pero intensas en las que la ciudad parece renacer. O quizás soy yo quien renace. Pero no tengo fechas concretas. Y pocas cosas hay que me gusten más que los libros y las rosas (sólo los gatitos y tomar al sol cañas con limón, patatas fritas y aceitunas). Ayer, en una modesta iniciativa algunos libreros de la capital decidieron sacar sus tenderetes a la Gran Vía y Callao, y copiar directamente esta tradición barcelonesa, así que no me lo pensé mucho y fui a husmear un poco. Quiero un libro, me dije. Ja. Me volví con los cuatro de la foto superior, y porque me obligué a mí misma a dejar otros dos. Hasta ahora he empezado los dos de la derecha, y no puedo estar más contenta. Greenblatt está tan cerca de mi corazón, y comienza este libro con una confesión tan personal y al mismo tiempo tan fácil de comprender y compartir para cualquiera que en algún momento haya querido sumergirse en misterios paleográficos y enigmas literarios... Me devuelve a un mundo que he dado por perdido. En palabras de Iris Murdoch en The Bell (que tengo a medias): 
 
"To revisit without envy the scenes of a surrendered joy, and to taste it ephemerally once more, with a delight undimmed by the knowledge that it is momentary, that is happiness, that surely is freedom" (pag. 155 de mi edición de Vintage de 2004)
 
Lo mejor de esa cita es que Michael, cada vez que llega a una conclusión de ese tipo, hace acto seguido algo que la refuta porque la esperanza de una felicidad pasada es la peor de las tentaciones. Ah, well, just like me. Nada más abrir The Swerve me inundó una melancolía tan densa y aniquiladora... luego volví en mí y se me pasó: el trabajo me quita tiempo para la literatura, pero al menos impide que me vuelva loca. No me ha dejado hacer de la literatura mi vida, y eso, aunque parezca un contrasentido, ha sido bueno para mi vida, porque he tenido que vivir, y no sólo leer. Hablando de vivir, por cierto, Los Capullos no Regalan Flores es bastante más realista de lo que uno podría imaginar, y tan gracioso que he reído hasta llorar al menos un par de veces. Sólo lo he empezado, pero me parece muy bueno y recomendable tanto para mujeres como para hombres.
 
 
[Dos imágenes del curioseo cultureta que tuve ayer en Callao.
La FNAC arriba y el Palacio de la Prensa debajo.]
 


14.4.13

Black bile strikes back

[Max Ernst, Wednesday (de Une Semaine de Bonté), en este enlace]
 
Back when, to me, all things shone newly,
All the impressions of this life.
The looks of girls, the wind in oak trees,
The nightingale that sings at night.
When all the loftiest of feelings
Of freedom, glory and of love,
The arts inspired, set me reeling,
And powerfully stirred my blood.
Those days of hopes and pleasures easy,
And shocks revealed by sudden grief,
Were when a certain evil genius
In secret came to visit me.
And melancholy were our meetings,
Because his smile, his look so bold
And charming, his sarcastic speeches
Poured chilling poison in my soul.
With slander that was ever-biting,
He taunted, tempted Providence.
He called the beautiful a pipe-dream,
For inspiration had contempt.
And he did not believe in freedom.
He doubted love, held life in scorn.
He could not see the slightest reason
To bless a thing the world had born.
 
[Alexander Pushkin, The Demon]

6.4.13

Better to reign in Hell


["You are afraid to be alive, and you are afraid to live. You're an hypocrite, you're a conformist, you are a liar. I opened up to you and you judged me, fuck you!" [Silver Lining Playbook (2012)]]
 
Hadst thou the same free will and power to stand?
Though hadst: whom hast though then or what to accuse,
But Heaven's free love dealt equally to all?
Be then his love accursed, since love or hate,
To me alike, it deals eternal woe.
Nay cursed be thou; since against his thy will
Chose freely what it now so justly rues.
Me miserable! Which way shall I fly
Infinite wrath and infinite despair?
Which way I fly is hell; myself am Hell;
And in the lowest deep a lower deep
Still threatening to devour me opens wide,
To which the Hell I suffer seems a Heaven.
 
[John Milton, Paradise Lost, Book IV, lines 66-78]

31.3.13

Haciéndome a la idea


[Doblo la edad a los niñatos del vídeo y la letra de la canción es para adolescentes. Por favor, que alguien me explique por qué me gusta tanto. Grave enfermedad la mía.]

You don’t have my number
We don’t need each other now
We don’t need the city
The creed or the culture now

Cause I feel, I feel alive
I feel, I feel alive
I feel that the streets are all pulling me down.

So people of the city
I don’t need your counsel now
And I don’t need your good advice
Cause you don’t have my lover’s touch.

You don’t have my number
We don’t need each other now
The creed or the culture
We can move beyond it now.

Now the wolf is knocking at my door
Bang-bangin’, ask for more
Stand here, stand tall
we could move beyond these walls

I don’t need your counsel
I don’t need these city’s streets
I don’t need that good advice
cause we can move beyond it now

You don’t have my number
We don’t need each other now
The creed or the culture
You don’t have my lover’s touch

Cause I feel, I feel alive
I feel, I feel alive
I feel that the streets are all pulling me down.

Do you even hear me?
Do you even know my name?
Let me see the ocean there
I’ll hold you in my arms tight

Can you hear me?
And are you even listening now?

You don’t have my number
and we don’t need each other now
You can’t steal my thunder
You don’t have my lover’s touch

You don’t have my number
I don’t need your love now
I don’t need the city streets
the creed or the culture now

[Foals, My Number]