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13.3.14

Travels in the escritório

[Edward Hopper, Café. Oh mujer solitaria, presa favorita del viajante oportunista!]

Tengo que decir algo que siempre me conmueve de mis lectores across all channels: cuando paso una temporada sumergida en trabajo me recuerdan con lo que parece ser nostalgia y hambre de lectura que me toca publicar. Esta semana estoy de viaje más allá de nuestras fronteras y uno de mis incondicionales me ha sorprendido con la siguiente frase "yo que esperaba encontrarme esta mañana una entrada con fotos desde un puente y trenes". Pero esta vez no he tenido la suerte de conseguir hotel en el centro, y me conformo con una suite absurda (¿para qué quiero una habitación extra con sofá y minitele en una esquina, que parece adosada al dormitorio con el mero propósito de albergar guardaespaldas o alguna operacion encubierta del FBI, como en American Hustle?)

Y es que American Hustle es esta vez el modelo. Este hotel, por algún motivo, es sórdido en su concepción. Se diría diseñado para parecer sucio, desvencijado y decadente en el sentido casposo del término (nada de romanticismos trasnochados,es pura funcionalidad puesta al servicio del aburrimiento). No sé si es el tono crema de las paredes, ese toque empolvado de los tejidos, la ramploneria de la decoración o el hastío de su personal. No es que el servicio sea malo o el hotel sea un horror, pero cruzar sus puertas es como atravesar los límites de una dimensión desconocida sólo descrita en los libros.

Veo luces lejanas de pueblos o barrios desconocidos desde mi ventana del décimo piso, y aunque sólo puede haber supervivientes de naufragios empresariales como yo en el resto de habitaciones me cuesta no imaginarme a un escritor en cada celda poniendo en palabras estos mismo sentimientos. Hay tantas páginas de novelas dedicadas a habitaciones de hotel incapaces de alberga la vida humana, que cómo no vas a sentir que Humbert Humbert está en una de ellas (o quizás el mismo Nabokov dando paseos por la moqueta con las manos cruzadas a la espalda). William Burroughs fuma completamente inmóvil, o más bien deja que el último de una larga cadena de cigarrillos se deslíe en humo, tumbado sobre una colcha de hojas manuscritas con letra errática, y arrojadas al azar sobre el colchón. Henry James está sentado escribiendo en un cuaderno de papel suave y blanquísimo. A ratos se detiene y su mirada se pierde en las filigranas de la moqueta, que extiende sus geométricas trampas por todas las plantas como la del Hotel Overlook.

Jack Torrance ha bajado al bar y se sirve copas imaginarias en la barra mientras conversa con el huéspedes muertos.

No he podido ponerme poética esta vez, no. Pero en la vida de una mente dispersa siempre hay episodios que dan que contar, y por eso tengo anécdota de este viaje. Anoche se me ocurrió bajar a cenar al comedor en lugar de usar el room service y rápidamente me di cuenta de mi error. Sólo tres comensales taciturnos ocupaban la astrosa sala, hombres los tres. Escogí una mesa apartada y traté de escoger algo rápido que me permitiera salir de allí cuanto antes. Aún no había llegado mi cena y dos de los hombres ya estaban pagando. Fue salir el segundo por la puerta y volverse el tercero y último a echarme un vistazo (no hay otra forma de escribir esto, porque así fue). Fue una inspección, supongo experta, de un analista curtido en el mercado de la carne. Tres o cuatros vistazos después (que intenté combatir con indiferencia mirando el móvil y escribiendo mensajes imaginarios) el individuo se decidió a dirigirme la palabra. Belga, unos 55 años. En tres frases ya me había preguntado si estaba en viaje de negocios (¿alguien puede venir aquí por vacaciones? respondí con cierta acidez disuasoria), mi nacionalidad, a qué me dedicaba y si estaba sola (por si había dudas).

Me pregunto si el tipo fue capaz de adivinar lo que pasaba por mi mente. Mientras engullía un escuálido ejemplar de pescado a la brasa me di cuenta que había caído en uno de esos limbos culturales en los que se representa una escena, y allí estaba a punto de tener lugar Muerte de un viajante. ¿Cómo iba a rechazar con amabilidad y firmeza una par de panties nuevos cuando el viejuno repulsivo decidiera dar un paso en falso hacia su fantasía de Strangers in the night? ¿Qué les ocurre a determinados hombres cuando los viajes de negocios los descontextualizan de su madriguera habitual? Ya en el ascensor había sentido el efecto Starling: [not so] young lady under the microscope, ojos masculinos ponderando mi potencial con un simple análisis basado en mi ausencia de maquillaje, largo del vestido y calidad del bolso y los zapatos. Me dejo métricas fuera, pero están todas basadas en centímetros de carne en contra y a favor. A la imaginación del lector queda.

Soy una rancia que no quiere hablar con extraños, sí. Hoy he pasado por un supermercado de camino al hotel y he hecho picnic en mi habitación, mientras me debatía entre la desidia y el sentido de la responsabilidad. Tengo tanto trabajo pendiente que no sé por donde empezar. Mi trabajo es demasiado para mí, por volumen y por responsabilidad (mi jefe quiere que evalue una oferta, y aunque él no lo sabe, yo tengo una incapaz congénita para hacer eso, porque soy del tipo de clientes que paga por no tener que pensar). Soy la persona equivocada para el puesto, y cada día es más evidente. ¿Cómo he acabado aquí, y por qué no escapo antes de dejarme pelos en la gatera?

Ah, sí, se me olvidaba. Por esos papelitos con cifras e imágenes de puertas que firma Mario Draghi.

28.1.14

Homage from the speechless

 "Mais oui, c'est adorable. On se devine à peine" - Escena del balcón de Cyrano de Bergerac, por Uehara
[...]

CYRANO
Certes, ce sentiment
Qui m'envahit, terrible et jaloux, c'est vraiment
De l'amour, il en a toute la fureur triste!
De l'amour, -et pourtant il n'est pas égoïste!
Ah ! que pour ton bonheur je donnerais le mien,
Quand même tu devrais n'en savoir jamais rien,
S'il ne pouvait, parfois, que de loin, j'entendisse
Rire un peu le bonheur né de mon sacrifice !
-Chaque regard de toi suscite une vertu
Nouvelle, une vaillance en moi ! Commences-tu
A comprendre, à présent ? voyons, te rends-tu compte ?
Sens-tu mon âme, un peu, dans cette ombre, qui monte ?...
Oh ! mais vraiment, ce soir, c'est trop beau, c'est trop doux !
Je vous dis tout cela, vous m'écoutez, moi, vous !
C'est trop ! Dans mon espoir même le moins modeste,
Je n'ai jamais espéré tant! Il ne me reste
Qu'à mourir maintenant ! C'est à cause des mots
Que je dis qu'elle tremble entre les bleus rameaux !
Car vous tremblez ! car j'ai senti, que tu le veuilles
Ou non, le tremblement adoré de ta main
Descendre tout le long des branches du jasmin!

[Il baise éperdument l'extrémité d'une branche pendante.]

ROXANE Oui, je tremble, et je pleure, et je t'aime, et suis tienne !
Et tu m'as enivrée!

[Edmond Ronsard, Cyrano de Bergerac, Scène VII]

10.1.14

Luces perdidas

 
Noche en Cristóbal Bordiú, un lunes cualquiera del pasado
 
When I go away from you
The world beats dead
Like a slackened drum.
I call out for you against the jutted stars  
And shout into the ridges of the wind.  
Streets coming fast,
One after the other,
Wedge you away from me,
And the lamps of the city prick my eyes
So that I can no longer see your face.
Why should I leave you,
To wound myself upon the sharp edges of the night?
 
[Amy Lowell (1955) The Taxi]

29.12.13

A scrape

El regalo del último día de otoño, un adiós radiante

How like a winter hath my absence been
From thee, the pleasure of the fleeting year!
What freezings have I felt, what dark days seen!
What old December's bareness everywhere!
And yet this time remov'd was summer's time,
The teeming autumn, big with rich increase,
Bearing the wanton burthen of the prime,
Like widow'd wombs after their lords' decease:
Yet this abundant issue seem'd to me
But hope of orphans and unfather'd fruit;
For summer and his pleasures wait on thee,
And thou away, the very birds are mute;
Or if they sing, 'tis with so dull a cheer
That leaves look pale, dreading the winter's near.
 
[William Shakespeare, Sonnet XCVII] 

El resto es hielo


23.12.13

Enters Oakenshield

Richard Armitage clava el personaje. No es lo que dice, son sus gestos, su mirada. Fuente de la foto, aquí.

Hace un par de horas que he salido del cine, y no dejo de preguntarme si al resto del mundo le ocurre como a mí: nada me resulta tan real y tan vivo y tan emocionante, nada me acelera tanto el pulso, ni me hace soñar tanto como una buena película. He visto el The Hobbit II: The desolation of Smaug, y aunque hace unos 25 años que lo leí,y aunque la primera parte de la trilogía me pareció decepcionante, en ésta la acción es continua y la parte que han inventado hasta bonita. Mañana quizás ya no esté deslumbrada, pero hoy he podido dejarme llevar. Porque, ¿qué es una buena película? Para mí, aquella que consigue convertirme en la espectadora que era de niña. Una película que me deja con la boca abierta, que me arrastra al otro lado de la pantalla y me hace reir y llorar con los personajes, enamorarme con ellos, odiar con ellos, luchar con ellos. Que me deja pensando varios días sobre lo que he visto y su relación con mi propia vida. Y he tenido a Escudo de Roble en mente desde que se han encendido las luces de la sala. Quizás le he dado demasiada importancia a estas fantasiosas escapadas mentales, porque pocas veces en la vida real tengo sentimientos como los que me provocan los libros y las películas, y cuando me los permito son tan fuertes que me arrastran a locuras. Y sin embargo, la experiencia siempre sabe a vida pura, y aunque duela, merece la pena ¿Soy una sapiens sapiens normal, o el síndrome Mme Bovary terminará acabando conmigo? No soy Emma, no. Distingo lo que es mi vida de estos pequeños simulacros que llamamos arte.

Ni estoy sola, lo sé. No estoy sola, porque millones de personas van a ver estas mismas películas, y leen estos mismos libros, y llevan 25 siglos yendo al teatro para ver representar esos mismos pequeños dramas que todos acallamos o suprimimos en el día a día para sobrevivir a las miserias del trabajo y de la vida, del incierto destino y nuestra aún más incierta voluntad:

For who would bear the Whips and Scorns of time,
The Oppressor's wrong, the proud man's Contumely,
The pangs of despised Love, the Law’s delay,
The insolence of Office, and the Spurns
That patient merit of the unworthy takes,
When he himself might his Quietus make
With a bare Bodkin [...]


[Hamlet III, 1, versión moderna del First Folio con enmiendas del Second Quarto ]

Y sin embargo, lucho cada vez más contra esta tendencia. ¿Qué sentimientos propios con sus matices me pierdo cada vez que me dejo llevar por lo que siento como espectadora? ¿Qué sentimientos y pensamientos propios dejo de expresar cuando busco referencias para todo en fotogramas, canciones, poemas, citas...? ¿Consigo alguna vez expresar algo propio cuando comienzo cada frase con un "esto es como en [nombre de peli, o libro aquí]? Escribo un poco y hablo otro tanto, casi siempre desde detrás de una máscara, sin profundizar en cuál es mi forma de contarlo, sin detallar mi particularidad, sin ofrecer nada nuevo al mundo (que tal vez no merezca la pena, y seguramente tampoco sea nuevo). No había pensado hasta ahora que a lo peor he pasado toda mi vida encondiéndome de mí misma. Hay una escema en esta película que me da esperanzas: Gandalf le dice a Bilbo que ha cambiado y ya no es el mismo hobbit que dejó la comarca. Y Bilbo está a punto de contarle lo que tiene en el bolsillo, pero dice que sí, que encontró algo en los túneles y es su valor. La historia de Bilbo, ¿es la de una saqueador que se esconde para sacar partido de la situación, o la de un hobitt que saca el valor y las fuerzas de poder hacerse invisible de vez en cuando? Su historia es la de Odiseo, el hombre que da vueltas, que hace trampas, que sabe cuando soltar sedal y cuando tensar la cuerda. Podría ser la mía, si yo consiguiera soltarme los grilletes. Soy consciente, aunque siga prefiriendo otros personajes.

Thorin, de entre todos los héroes. Thorin y Boromir, y desde que tengo 10 años. Los héroes trágicos son incapaces de darse cuenta que se adentran por la senda de su caída hasta que se encuentran braceando y pataleando en el vacío. Son héroes que tratan de seguir sendas que otros han marcado, destinos elegidos por otros, creyendo equivocadamente que los forjan ellos mismos. Personajes que no se preguntan si eso que hacen, o que creen que deben hacer, es realmente lo que ellos quieren hacer. Que no son capaces de escapar a su suerte porque no sacuden la cabeza a tiempo ni se preguntan por qué hacen lo que hacen; porque son incapaces de crecer al salirse de la rueda. Y si algún mérito tienen las versiones de Peter Jackson no son los efectos especiales, es que la parte psicológica de los personajes está muy bien trabajada. Thorin es orgulloso, testarudo, valiente. También es hosco y distante, misterioso: en el fondo de su mirada melancólica, o quizás desolada, hay un destello débil pero perceptible de inseguridad. Thorin oculta un miedo: su alma está barrida por el viento, es un páramo, pero el páramo es al menos terreno de cordura. Es el alma de un hombre que lo ha perdido todo una vez, que ha visto en su familia la locura que causa estar ciego a la propia hubris, que parece estar en constante debate consigo mismo. Ha mantenido la locura a raya con la estrategia del superviviente. Para vencerla tiene que enfrentarse a ella allí donde es mayor el peligro, pero, ¿es recuperar Erebor lo que él necesita? ¿Sólo porque Gandalf vierte en su oído las palabras adecuadas, las que despiertan en él un sentido del deber discutible? ¿Sólo porque un grupo de enanos se refugia bajo su manto y le anima, quién sabe si encendidos por la avaricia más que por la justicia y la razón?

Tolkien no tiene piedad, muestra claramente cómo nos engañamos enrollándonos en hermosas banderas para esconder pasiones mucho más bajas, dominados por malos consejeros, nuestras debilidades, un anillo maligno, o un desequilibrio en nuestro pasado que nada puede compensar. Y sin embargo... no pude evitar el entusiasmo al ver cómo las viejas fraguas de los enanos se inflamaban e iluminaban con su luz dorada las estancias devastadas. Thorin de entre todos está cerca de mi corazón, aunque la piedra del arca sea la piedra de la locura. O porque lo es.

[4 euros y sesión no numerada... todo un viaje al pasado]

22.12.13

"Resolve to be thyself"

Caspar David Friedrich (1835) Seascape by Moonlight

Weary of myself, and sick of asking
What I am, and what I ought to be,
At this vessel's prow I stand, which bears me
Forwards, forwards, o'er the starlit sea.

And a look of passionate desire
O'er the sea and to the stars I send:
"Ye who from my childhood up have calm'd me,
Calm me, ah, compose me to the end!

"Ah, once more," I cried, "ye stars, ye waters,
On my heart your mighty charm renew;
Still, still let me, as I gaze upon you,
Feel my soul becoming vast like you!"

From the intense, clear, star-sown vault of heaven,
Over the lit sea's unquiet way,
In the rustling night-air came the answer:
"Wouldst thou be as these are? Live as they.

"Unaffrighted by the silence round them,
Undistracted by the sights they see,
These demand not that the things without them
Yield them love, amusement, sympathy.

"And with joy the stars perform their shining,
And the sea its long moon-silver'd roll;
For self-poised they live, nor pine with noting
All the fever of some differing soul.

"Bounded by themselves, and unregardful
In what state God's other works may be,
In their own tasks all their powers pouring,
These attain the mighty life you see."

O air-born voice! long since, severely clear,
A cry like thine in mine own heart I hear:
"Resolve to be thyself; and know that he,
Who finds himself, loses his misery!"

[Matthew Arnold "Self-dependence"]

8.12.13

La palabra define lo real


Pierre Bonnard (1908) Jeune femme écrivant

Somewhere on the other side of this wide night
and the distance between us, I am thinking of you.
The room is turning slowly away from the moon.

This is pleasurable. Or shall I cross that out and say
it is sad? In one of the tenses I singing
an impossible song of desire that you cannot hear.

La lala la. See? I close my eyes and imagine the dark hills I would have to cross
to reach you. For I am in love with you

and this is what it is like or what it is like in words.

[Carol Ann Duffy, Words Wide Night]

25.11.13

Existencias perdidas

Handke se encargó de dirigir su propia versión de la novela en 1977
  Leía un periódico en un café y murmuraba algo para sí. Vino el actor y se paró delante de ella:
-He reconocido su coche fuera, en el aparcamiento.
Ella le observó con sorpresa y dijo:
-Estoy leyendo un periódico; no lo hacía desde hace mucho tiempo. Ya no sabía nada de lo que pasa en el mundo. ¿En qué mes estamos?
El actor se sentó a su lado:
-En febrero.
La mujer:
-¿Y en qué continente vivimos?
-En uno.
La mujer:
¿Tiene usted nombre?
El actor se lo dijo; miró hacia un lado y se echó a reir; empujaba los vasos de un lado a otro de la mesa. Al fin la volvió a mirar y dijo:
-Nunca había seguido a una mujer. La estoy buscando desde hace días. Su rostro es tan dulce... ¡como si fuera usted siempre consciente de que tenemos que morirnos!Perdone si digo alguna tontería.

El actor movió la cabeza de un lado a otro.
-¡Ah, cuando digo una cosa en seguida quiero retirar lo que he dicho! Estos últimos días no podía sosegarme de tanto como deseaba verla. No se enfade conmigo, por favor. ¡La veo a usted tan libre, tiene usted esta - se rió - línea vital en la cara! Estoy ardiendo por usted, en mí todo está al rojo por usted. ¿Piensa tal vez que estoy en un exceso de tensión porque llevo demasiado tiempo sin trabajo? Pero no diga nada. Tiene usted que venir conmigo. No me deje solo. Quiero tenerla. Qué existencias tan perdidas hemos sido usted y yo hasta ahora, ¿no es verdad? En una parada de tranvía leí: El te ama, El te liberará, y pensé inmediatamente en usted: no, no EL, NOSOTROS nos liberaremos el uno al otro. ¡Quisiera rodearla por todas partes, sentirla en todas partes, en la mano, aun antes de tocarla, sentir cómo el calor asciende de usted! No se ría de mí. Oh, cómo la deseo.¡Estar con usted ahora mismo, muy fuerte, para siempre!

Estaban sentados uno frente al otro sin moverse; él parecía enfadado casi; luego salió corriendo del establecimiento. La mujer estaba sentada entre otra gente, inmóvil
.


[Peter HANDKE 1979 La Mujer Zurda. Madrid: Alianza Editorial. Pág. 102]

Hace un mes que terminé este libro, pero tenía guardado el pasaje por ahí, a la espera de una circunstancia oportuna. Y ayer, justo después de responder el email de un amigo en el que le recordaba que el tiempo pasa, el pasaje volvió a mi memoria. No sé si mi amigo habrá hecho caso de algo de lo que le dije (seguramente no) pero me gustaría pensar que ayer abordó a la mujer en cuestión, y fue capaz de expresar todo esto sin salir corriendo después.

La misteriosa dedicatoria que una mujer llamada Amparo dejó en mi copia de segunda mano

20.11.13

Lyme Regis, 146 years ago and right now

Libros de segunda mano que no leemos hasta que llega el momento preciso

There pressed on Charles more than the common human instinct to preserve personal identity; there lay behind him all those years of thought, speculation, self-knowledge. His whole past, the best of his past self, seemed the price he was asked to pay; he could not believe that all he had wanted to be was worthless, however much he might have failed to match reality to the dream. He had pursued the meaning of life, more than that, he believed - poor clown - that at times he had glimpsed it. Was it his fault that he lacked the talent to communicate those glimpses to other men? That to an outside observer he seemed a dilettante, a hopeless amateur?

[John FOWLES 1992 The French Lieutenant's Woman. London: Picador. Page 257]

8.10.13

Terreno cedido a los demonios

[Norman Mailer jovencísimo. Increible parecido con Ezra Koenig]

Hoy he leído esta frase de Norman Mailer y me ha despertado; después de meses sin publicar una línea por fin consigo dedicarle media hora a bloguear (ese vicio insano de las gentes de mal vivir que no tienen una verdadera profesión y escuchan The Black Keys en sus rato libres según este ranking hilarante). He pasado los 4 últimos meses absorta en el trabajo. Se podría decir que han sido meses productivos, o que han dado su fruto (me acaban de ascender, se supone) pero la realidad es que sólo siento que me he alejado de mi camino.

En fin, la frase. La única relación con todo lo anterior es la sorprendente transformación de mi entorno laboral en Game of Thrones. Que ya era así, vaya, es sólo que a este enano se le acaba de caer la venda de los ojos.

Ultimately a hero is a man who would argue with the gods, and so awakens devils to contest his vision. The more a man can achieve, the more he may be certain that the devil will inhabit a part of his creation.

4.5.13

En tiempos de intensa maternidad


[Esta mujer con ojos de loca sabía tantas cosas... Y además las escribió.]

Paul wanted children, or at least a child , in the decisive and possessive way in which he wanted all the objects which he drew into his life. The sense of family was strong in him and he preserved an ancestral nostalgia for the dignity and ceremonial of kinship. He yearned for a son, a little Paul whom he could instruct and encourage, and finally converse with as an equal and even consult as a rival intelligence. Dora however was alarmed at the thought of children. She felt in no way prepared for them; though it was typical of the paralysis which affected her dealings with Paul that she made no effort to prevent conception. Had she been able to examine her lot more dispassionately she might have felt that a child would give her an independence and a status in Paul's entourage which she now sadly lacked. It was in her to become a prompt and opinionated mother to whom even Paul would defer. As a child-wife she irritated him continually by the vitality for which he had married her: motherhood would have invested her no doubt with some more impersonal significance drawn from the past. But Dora had no taste for such genealogical dignities, and deliberately to commit herself thus was not in her nature. Though so much under Paul's sway, she depended, like some unprotesting but significantly mobile creature, upon the knowledge of her instant hability to whisk away. To have to abandon this animal readiness by becoming two people was a prospect that Dora could not face. She did not face it.

[Iris MURDOCH 2004 The Bell. London: Vintage. Page 4-5]

3.5.13

El gran plan

[En la foto masterplans sin actualizar, árboles de decisión erróneos...
¿Por qué ocurren ciertas cosas? Destino o libre albedrío, estamos perdidos, a ciegas]

Never the time and the place
And the loved one all together!
This path—how soft to pace!
This May—what magic weather!
Where is the loved one's face?
In a dream that loved one's face meets mine,
But the house is narrow, the place is bleak
Where, outside, rain and wind combine
With a furtive ear, if I strive to speak,
With a hostile eye at my flushing cheek,
With a malice that marks each word, each sign!
O enemy sly and serpentine,
Uncoil thee from the waking man!
Do I hold the Past
Thus firm and fast
Yet doubt if the Future hold I can?
This path so soft to pace shall lead
Thro' the magic of May to herself indeed!
Or narrow if needs the house must be,
Outside are the storms and strangers: we
Oh, close, safe, warm sleep I and she,—
I and she!
 
[Robert Browning, "Never the Time and the Place"]
 
De vez en cuando me sorprende una película de ciencia ficción, y ésta que estoy viendo (Destino oculto, o The Adjustment Plan) lo ha conseguido: no sé, tal vez porque justo ha coincidido que estaba buscando este preciso poema de Browning, y como tantas otras veces, todas las piezas parecen encajar de pronto en este puzzle sideral. No puedo ser yo la única persona que tiene la sensación de que hay planes que desconozco y controlan mi vida bastante más que mis decisiones. Ni la única que se encuentra a menudo en la misma encrucijada, sin saber por qué. O que ve cómo hay otras trayectorias que avanzan en líneas paralelas y nunca se cruzarán con la mía

25.4.13

San Jorge en la capital - la Noche de los Libros 2013

[Libros, una de las pocas formas de vencer al dragón]
 
Ayer hablé con tres personas que viven en Barcelona y cada una me dio una impresión diferente del día de San Jordi. Para una todo eran sorpresas porque es la primera vez que lo vive allí, y la novedad de recibir rosa y libro en la oficina le pareció muy divertido y fresco. Otro me dijo directamente que era el día que más odia de todo el año, aunque no quiso entrar en detalles. Y un tercero comentó que es su día favorito en la ciudad por la combinación de clima, aroma de rosas y buen rollo. Al parecer la gente se lanza a la calle y no hay quien circule por el centro.
 
Me dio mucha envidia, lo confieso. Intento pensar si tengo un día favorito del año en Madrid y sencillamente no caigo. Me gustan mucho la primavera y el otoño, sobre todo el segundo, porque son dos estaciones breves pero intensas en las que la ciudad parece renacer. O quizás soy yo quien renace. Pero no tengo fechas concretas. Y pocas cosas hay que me gusten más que los libros y las rosas (sólo los gatitos y tomar al sol cañas con limón, patatas fritas y aceitunas). Ayer, en una modesta iniciativa algunos libreros de la capital decidieron sacar sus tenderetes a la Gran Vía y Callao, y copiar directamente esta tradición barcelonesa, así que no me lo pensé mucho y fui a husmear un poco. Quiero un libro, me dije. Ja. Me volví con los cuatro de la foto superior, y porque me obligué a mí misma a dejar otros dos. Hasta ahora he empezado los dos de la derecha, y no puedo estar más contenta. Greenblatt está tan cerca de mi corazón, y comienza este libro con una confesión tan personal y al mismo tiempo tan fácil de comprender y compartir para cualquiera que en algún momento haya querido sumergirse en misterios paleográficos y enigmas literarios... Me devuelve a un mundo que he dado por perdido. En palabras de Iris Murdoch en The Bell (que tengo a medias): 
 
"To revisit without envy the scenes of a surrendered joy, and to taste it ephemerally once more, with a delight undimmed by the knowledge that it is momentary, that is happiness, that surely is freedom" (pag. 155 de mi edición de Vintage de 2004)
 
Lo mejor de esa cita es que Michael, cada vez que llega a una conclusión de ese tipo, hace acto seguido algo que la refuta porque la esperanza de una felicidad pasada es la peor de las tentaciones. Ah, well, just like me. Nada más abrir The Swerve me inundó una melancolía tan densa y aniquiladora... luego volví en mí y se me pasó: el trabajo me quita tiempo para la literatura, pero al menos impide que me vuelva loca. No me ha dejado hacer de la literatura mi vida, y eso, aunque parezca un contrasentido, ha sido bueno para mi vida, porque he tenido que vivir, y no sólo leer. Hablando de vivir, por cierto, Los Capullos no Regalan Flores es bastante más realista de lo que uno podría imaginar, y tan gracioso que he reído hasta llorar al menos un par de veces. Sólo lo he empezado, pero me parece muy bueno y recomendable tanto para mujeres como para hombres.
 
 
[Dos imágenes del curioseo cultureta que tuve ayer en Callao.
La FNAC arriba y el Palacio de la Prensa debajo.]
 


14.4.13

Black bile strikes back

[Max Ernst, Wednesday (de Une Semaine de Bonté), en este enlace]
 
Back when, to me, all things shone newly,
All the impressions of this life.
The looks of girls, the wind in oak trees,
The nightingale that sings at night.
When all the loftiest of feelings
Of freedom, glory and of love,
The arts inspired, set me reeling,
And powerfully stirred my blood.
Those days of hopes and pleasures easy,
And shocks revealed by sudden grief,
Were when a certain evil genius
In secret came to visit me.
And melancholy were our meetings,
Because his smile, his look so bold
And charming, his sarcastic speeches
Poured chilling poison in my soul.
With slander that was ever-biting,
He taunted, tempted Providence.
He called the beautiful a pipe-dream,
For inspiration had contempt.
And he did not believe in freedom.
He doubted love, held life in scorn.
He could not see the slightest reason
To bless a thing the world had born.
 
[Alexander Pushkin, The Demon]

6.4.13

Better to reign in Hell


["You are afraid to be alive, and you are afraid to live. You're an hypocrite, you're a conformist, you are a liar. I opened up to you and you judged me, fuck you!" [Silver Lining Playbook (2012)]]
 
Hadst thou the same free will and power to stand?
Though hadst: whom hast though then or what to accuse,
But Heaven's free love dealt equally to all?
Be then his love accursed, since love or hate,
To me alike, it deals eternal woe.
Nay cursed be thou; since against his thy will
Chose freely what it now so justly rues.
Me miserable! Which way shall I fly
Infinite wrath and infinite despair?
Which way I fly is hell; myself am Hell;
And in the lowest deep a lower deep
Still threatening to devour me opens wide,
To which the Hell I suffer seems a Heaven.
 
[John Milton, Paradise Lost, Book IV, lines 66-78]

29.3.13

What the big dogs saw


[Una limosna para una pobre de espíritu estragada por los megaproyectos que emplean  gente brillante, no siendo uno de ellos. Humildad y paciencia, ay.]

Maybe my soul is straight and good,
but she’s got to lug my heart, my blood,
which all hurts because it’s crooked;
its weight sends her staggering.
She has no bed, she has no home,
she merely hangs on my sharp bones,
flapping her terrible wings.

And my hands are completely shot,
shriveled, worn: here, take a look
at how they clammily, clumsily hop
like rain-crazed toads.
As for all the other stuff,
it’s all used up and sad and old—
why doesn’t God haul me out to the muck
and let me drop.

Is it because of my mug
with its frowning mouth?
So often I would itch
to be luminous and free of fog
but nothing would approach
except big dogs.
And the dogs got zilch.

[Rainer Maria Rilke, "Song of the Dwarf"]

26.3.13

Generation X: 10 definiciones imprescindibles

[Por si había dudas]

El otro día estuve hojeando mi copia de Generation X, un libro al que tengo mucho cariño. Tampoco sé explicar por qué, quizás porque cuando lo leí vivía en un barrio lejanamente parecido. O porque tuve que buscar la mitad de las expresiones en mi diccionario Collins, mientras fuera el sol doraba las copas de los tilos justo antes de desaparecer de golpe, casi a fuerza de interruptor. Le tengo cariño y le tengo miedo, porque releyendo trozos me encontré con un glosario de expresiones que entonces (no trabajaba) no tenían apenas sentido, y de repente, en la Europa de la desesperanza, ahora que  por fin nos hemos dado cuenta de que los baby boomers nos han robado el futuro, 22 años después de la primera edición nada menos, cobran sangrante sentido.

Estas son mis diez favoritas:

Boomer envy: envy of material wealth and long-range material security accrued by older members of the baby boom generation by virtue of fortunate births. [Page 26]

Lessness: A philosophy whereby one reconciles oneself with diminishing expectations of material wealth: "I've given up wanting to make a killing or be a bigshot. I just want to find happiness and maybe open up a litle roadside café in Idaho." [Page 60]

Cult of Aloneness: the need for autonomy at all costs, usually at the expense of long-term relationships. Often brought about by overly high expectations of others. [Page 77]

Personal Tabu: A small rule for living, bordering on a superstition, that allowes one to cope with everyday life in the absence of cultural or religious dictums.  [Page 83]

Voter's block: The attempt, however futile, to register dissent with the current political system by simply not voting. [Page 90]

Rebellion Postponement: The tendency in one's youth to avoid traditionally youthful activities and artistic experiences in order to obtain serious career experience. Sometimes results in the mourning for lost youth at about thirty, followed by silly haircuts and expensive joke-inducing wardroves. [Page 121]

Strangelove reproduction: Having children to make up for the fact that one no longer believes in the future. [Page 156]

Underdogging: The tendency to almost invariably side with the underdog in a given situation. The consumer expression of this trait is the purchasing of less succesful, "sad", or failing products. [Page 156]

Option paralysis: The tendency, when given unlimited choices, to make none. [Page 161]

Expatriate Solipsism: When arriving to a foreign travel destination one had hoped was undiscovered, only to find many people just like oneself; the peeved refusal to talk to said people because they hae ruined one's elitist travel fantasy. [Page 200]

[Douglas COUPLAND 2001 Generation X. London: Abacus]

24.3.13

The mouth of a small European cat

[Unos inocentes tulipanes como estos son los que incendiaron la imaginación de Sylvia Plath. No deja de impresionarme cómo los convierte en algo amenazador porque la arrastran a la vida desde el limbo del postoperatorio. "Little smiling hooks" como las sonrisas de su marido e hijos. Y a mí que simplemente me hablaban de primavera...]
 

The tulips are too excitable, it is winter here.
Look how white everything is, how quiet, how snowed-in
I am learning peacefulness, lying by myself quietly
As the light lies on these white walls, this bed, these hands.
I am nobody; I have nothing to do with explosions.
I have given my name and my day-clothes up to the nurses
And my history to the anaesthetist and my body to surgeons.

They have propped my head between the pillow and the sheet-cuff
Like an eye between two white lids that will not shut.
Stupid pupil, it has to take everything in.
The nurses pass and pass, they are no trouble,
They pass the way gulls pass inland in their white caps,
Doing things with their hands, one just the same as another,
So it is impossible to tell how many there are.

My body is a pebble to them, they tend it as water
Tends to the pebbles it must run over, smoothing them gently.
They bring me numbness in their bright needles, they bring me sleep.
Now I have lost myself I am sick of baggage ——
My patent leather overnight case like a black pillbox,
My husband and child smiling out of the family photo;
Their smiles catch onto my skin, little smiling hooks.

I have let things slip, a thirty-year-old cargo boat
Stubbornly hanging on to my name and address.
They have swabbed me clear of my loving associations.
Scared and bare on the green plastic-pillowed trolley
I watched my teaset, my bureaus of linen, my books
Sink out of sight, and the water went over my head.
I am a nun now, I have never been so pure.

I didn't want any flowers, I only wanted
To lie with my hands turned up and be utterly empty.
How free it is, you have no idea how free ——
The peacefulness is so big it dazes you,
And it asks nothing, a name tag, a few trinkets.
It is what the dead close on, finally; I imagine them
Shutting their mouths on it, like a Communion tablet.

The tulips are too red in the first place, they hurt me.
Even through the gift paper I could hear them breathe
Lightly, through their white swaddlings, like an awful baby.
Their redness talks to my wound, it corresponds.
They are subtle: they seem to float, though they weigh me down,
Upsetting me with their sudden tongues and their colour,
A dozen red lead sinkers round my neck.

Nobody watched me before, now I am watched.
The tulips turn to me, and the window behind me
Where once a day the light slowly widens and slowly thins,
And I see myself, flat, ridiculous, a cut-paper shadow
Between the eye of the sun and the eyes of the tulips,
And I have no face, I have wanted to efface myself.
The vivid tulips eat my oxygen.

Before they came the air was calm enough,
Coming and going, breath by breath, without any fuss.
Then the tulips filled it up like a loud noise.
Now the air snags and eddies round them the way a river
Snags and eddies round a sunken rust-red engine.
They concentrate my attention, that was happy
Playing and resting without committing itself.

The walls, also, seem to be warming themselves.
The tulips should be behind bars like dangerous animals;
They are opening like the mouth of some great African cat,
And I am aware of my heart: it opens and closes
Its bowl of red blooms out of sheer love of me.
The water I taste is warm and salty, like the sea,
And comes from a country far away as health.

[Sylvia Plath (1965) "Tulips"]

15.2.13

Post-Valentine

[Fifty Shades of Grey and a small black shadow]

Ahhhh... del 14 al 16, qué tres días de infierno. Mañana es mi cumpleaños. Muchos años. Demasiados años.

En fin. A hell of one's own...

El caso es que hoy mis compañeros me han sorprendido con un regalito que he aceptado agradecida, pero al mismo tiempo me ha parecido descorazonador. Por un lado me han dado un libro de recetas para cocinar con Thermomix. Muy bien: mis padres me regalaron un Chef-o-matic en Reyes, y reconozco que le he cogido gustillo a eso de hacer platos un poco más sofisticados con la mitad de esfuerzo. Soy una mujer adulta, cocino cuando quiero y me relajo preparando comiditas chic de vez en cuando. Bien.

El segundo regalo me ha dejado sin habla, porque hasta ahora me había librado, pero Fifty Shades of Grey ha caído sobre mí con el peso de una maldición bíblica. Desde el cariño que le profeso a mi jefe y sin embargo compañero, ¿no es demasiado íntimo que me regale en comandita con otros semejante volumen? Personalmente me he sentido un poco incómoda, ¿qué perverso sentido del humor puede llevar a alguien a comprar el sof-porn best-seller de moda para una colega? ¿Qué mensaje se puede extraer, que me ven como una señora de 50 años con una vida sexual llena de carencias que intento compensar con comida? Podían haber añadido la almohada Butterfly Pillow, para cubrir ya todas mis necesidades básicas.

No me atrevo ni a tocarlo, no he leído ni una línea de vuelta a casa en el autobús; todas mis compañeras de trabajo estén leyéndolo ahora y vienen sin dormir, comentando los detalles más jugosos de la vigilia (me las imagino leyendo con linterna bajo el edredón), todas parecen estar de acuerdo en que es un libro increíble y buenísimo. Pero para mí es el colmo del antierotismo y la antiliteratura, una especie de híbrido de Dan Brown y Danielle Steele. Y ahora me lo han endilgado y yo tengo ganas de llorar porque me hace sentir sucia. Y no es mojigatería, es puro esnobismo. Luego lo leeré y me echaré unas risas con todas, pero hoy no. Odio cumplir años y todo lo que me recuerda que las rosas se marchitan me deprime.

Pero no todo va a ser lamentos, también hay carcajadas. En esta línea de pensamiento ayer precisamente leí un artículo con el que no me pude reir más, cargado de verdades que hay que saber desgranar de entre la exageración. Es de Diana Aller, y se llama "Manual de urbanidad para jovencitas: el difícil arte del cortejo heterosexual", lo publicó Playgroundmagazine, una revista online de música que sigo bastante, con motivo del Día de San Valentín. Lo tenéis completo en este enlace, pero voy a dejar esto en lo más alto con una de las frases que más gracia mi hizo (aparte del comentario sobre los heterosexuales con sandalias o el apartado 3, las armas de mujer):

Lo ideal, y lo más divertido, sería sostener en alto un agradable tonteo nocturno (la música y el alcohol casan muy bien con el ligoteo), en el que se acreciente el deseo y se prolongue incluso durante días. Cuando llega el ansiado encuentro amoroso, se paladea como un trofeo honestamente ganado, como un McMenú gigante tras dos meses a dieta. Ay, amigas… Eso es el paraíso.

Y es que en el fondo somos unas románticas.

"Inspire us with the spleen of fiery dragons"

[Éste es el esqueleto de Ricardo III, según cuentan las modernas crónicas]

Hmm. Aún no sé si me parece bien o mal que hayan encontrado lo que parece ser el esqueleto de Richard III bajo el asfalto de un parking en Leicester. No necesitaba ver un montón de viejos huesos retorcidos para saber que un enfermo de escoliosis del siglo XV caído en la batalla de Bosworth existió realmente. Aferrarse a dos tibias y una calavera será científico e histórico, pero niega la poesía. ¿De qué me sirve saber qué cara tenía, o hasta qué punto era jorobado? Todo lo que necesitábamos saber ya lo sabíamos. Richard es como cada actor que lo ha interpretado, y querer elevar estos restos a la categoría del personaje de Shakespeare equivale a reclamar el trono británico para ese señor de Canadá ( Joy Ibsen, descendiente directo de su hermana) con el que los huesos comparten ADN mitocondrial. Cada vez que en un escenario un actor pronuncia las famosas líneas "Now is the winter of our discontent/ Made glorious summer by this sun ofYork", sabemos que un Plantagenet de pleno derecho pisa las tablas.

Estos políticos que ahora se pelean por los derechos de explotar el hallazgo (y no niego la importancia de la investicación de la universidad de Leicester, es el sueño de cualquier arqueólogo) se olvidan de lo más importante: cuando evocamos a este rey no es un hombre lo que sale a nuestro encuentro. Son palabras. Más allá de que Shakespeare se sirviera de detalles de las crónicas para dar verosimilitud a su Richard, la creación del personaje es toda verbal, y es toda suya. Como es suya la mejor explicación que hasta ahora he visto sobre lo que ocurre frente a nuestros ojos cuando se abre el telón: "can this cockpit hold/The vasty fields of France? Or may we cram/Within this wooden O the very casques/That did affright the air at Agincourt?". Nunca me canso de leer el Prólogo de Henry V.

De vuelta a Richard III, estos 18 versos son unos de mis favoritos de la lengua inglesa. Condensan como pocos una forma de ser, de sentir, de moverse, de actuar. Y quien los escribió no necesitó ver ninguna vertebra para imaginarlo y escribirlo:

But I, that am not shaped for sportive tricks,
Nor made to court an amorous looking-glass;
I, that am rudely stamp'd, and want love's majesty
To strut before a wanton ambling nymph;
I, that am curtail'd of this fair proportion,
Cheated of feature by dissembling nature,
Deformed, unfinish'd, sent before my time
Into this breathing world, scarce half made up,
And that so lamely and unfashionable
That dogs bark at me as I halt by them;
Why, I, in this weak piping time of peace,
Have no delight to pass away the time,
Unless to spy my shadow in the sun
And descant on mine own deformity:
And therefore, since I cannot prove a lover,
To entertain these fair well-spoken days,
I am determined to prove a villain
And hate the idle pleasures of these days.

[Me encanta la viñeta que he encontrado en este sitio ]