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8.4.14

This ain't Athens.

[Los espartanos modernos ven más allá de la ilusión de unos y ceros]
Este fin de semana no se qué me ha pasado, pero estoy en plena efervescencia filosófica. Como sí fuera una nueva Arquímedes, compruebo para mi sorpresa que todo cuerpo sumergido en Excel experimenta un empuje vertical y hacia arriba equivalente al peso que se quita de encima cuando por fin envía el archivo, un subidón tal que hasta me ha permitido hacer un segundo descubrimiento genial (este mientras volvía como hija prodiga a las pistas de entrenamiento ayer por la tarde).

¿Por qué suelo fallar al interpretar el mundo? Porque me empeñó en creer que vivimos en una democracia en la que lo que prima es la razón, la lógica. No. Esto no es Atenas, esto es Esparta. Y no queda más remedio que luchar a brazo partido para conseguir algo. Antes de la revelación olímpica había estado viendo un documental sobre cómo las partes más antiguas de nuestro cerebro nos permiten funcionar en automático, mientras la corteza se encarga del logos. El logos ayuda, si, pero a veces estamos más seguros si nos centramos en lo que nos grita la amígdala. Pienso demasiado.

No me dejare engañar por los unos y ceros más, hemos diseñado nuestra forma de vida porque todo es mucho más agradable sí pasamos por ella como por una hermosa visión. Pero en el fondo no hay justicia, ni lógica, ni valores (esos bonitos acuerdos que nos funcionan si no los miramos muy de cerca). Sólo hay una carrera frenética, una lucha constante contra todo y contra todos.

Pues au. Au.

Au.

13.3.14

Travels in the escritório

[Edward Hopper, Café. Oh mujer solitaria, presa favorita del viajante oportunista!]

Tengo que decir algo que siempre me conmueve de mis lectores across all channels: cuando paso una temporada sumergida en trabajo me recuerdan con lo que parece ser nostalgia y hambre de lectura que me toca publicar. Esta semana estoy de viaje más allá de nuestras fronteras y uno de mis incondicionales me ha sorprendido con la siguiente frase "yo que esperaba encontrarme esta mañana una entrada con fotos desde un puente y trenes". Pero esta vez no he tenido la suerte de conseguir hotel en el centro, y me conformo con una suite absurda (¿para qué quiero una habitación extra con sofá y minitele en una esquina, que parece adosada al dormitorio con el mero propósito de albergar guardaespaldas o alguna operacion encubierta del FBI, como en American Hustle?)

Y es que American Hustle es esta vez el modelo. Este hotel, por algún motivo, es sórdido en su concepción. Se diría diseñado para parecer sucio, desvencijado y decadente en el sentido casposo del término (nada de romanticismos trasnochados,es pura funcionalidad puesta al servicio del aburrimiento). No sé si es el tono crema de las paredes, ese toque empolvado de los tejidos, la ramploneria de la decoración o el hastío de su personal. No es que el servicio sea malo o el hotel sea un horror, pero cruzar sus puertas es como atravesar los límites de una dimensión desconocida sólo descrita en los libros.

Veo luces lejanas de pueblos o barrios desconocidos desde mi ventana del décimo piso, y aunque sólo puede haber supervivientes de naufragios empresariales como yo en el resto de habitaciones me cuesta no imaginarme a un escritor en cada celda poniendo en palabras estos mismo sentimientos. Hay tantas páginas de novelas dedicadas a habitaciones de hotel incapaces de alberga la vida humana, que cómo no vas a sentir que Humbert Humbert está en una de ellas (o quizás el mismo Nabokov dando paseos por la moqueta con las manos cruzadas a la espalda). William Burroughs fuma completamente inmóvil, o más bien deja que el último de una larga cadena de cigarrillos se deslíe en humo, tumbado sobre una colcha de hojas manuscritas con letra errática, y arrojadas al azar sobre el colchón. Henry James está sentado escribiendo en un cuaderno de papel suave y blanquísimo. A ratos se detiene y su mirada se pierde en las filigranas de la moqueta, que extiende sus geométricas trampas por todas las plantas como la del Hotel Overlook.

Jack Torrance ha bajado al bar y se sirve copas imaginarias en la barra mientras conversa con el huéspedes muertos.

No he podido ponerme poética esta vez, no. Pero en la vida de una mente dispersa siempre hay episodios que dan que contar, y por eso tengo anécdota de este viaje. Anoche se me ocurrió bajar a cenar al comedor en lugar de usar el room service y rápidamente me di cuenta de mi error. Sólo tres comensales taciturnos ocupaban la astrosa sala, hombres los tres. Escogí una mesa apartada y traté de escoger algo rápido que me permitiera salir de allí cuanto antes. Aún no había llegado mi cena y dos de los hombres ya estaban pagando. Fue salir el segundo por la puerta y volverse el tercero y último a echarme un vistazo (no hay otra forma de escribir esto, porque así fue). Fue una inspección, supongo experta, de un analista curtido en el mercado de la carne. Tres o cuatros vistazos después (que intenté combatir con indiferencia mirando el móvil y escribiendo mensajes imaginarios) el individuo se decidió a dirigirme la palabra. Belga, unos 55 años. En tres frases ya me había preguntado si estaba en viaje de negocios (¿alguien puede venir aquí por vacaciones? respondí con cierta acidez disuasoria), mi nacionalidad, a qué me dedicaba y si estaba sola (por si había dudas).

Me pregunto si el tipo fue capaz de adivinar lo que pasaba por mi mente. Mientras engullía un escuálido ejemplar de pescado a la brasa me di cuenta que había caído en uno de esos limbos culturales en los que se representa una escena, y allí estaba a punto de tener lugar Muerte de un viajante. ¿Cómo iba a rechazar con amabilidad y firmeza una par de panties nuevos cuando el viejuno repulsivo decidiera dar un paso en falso hacia su fantasía de Strangers in the night? ¿Qué les ocurre a determinados hombres cuando los viajes de negocios los descontextualizan de su madriguera habitual? Ya en el ascensor había sentido el efecto Starling: [not so] young lady under the microscope, ojos masculinos ponderando mi potencial con un simple análisis basado en mi ausencia de maquillaje, largo del vestido y calidad del bolso y los zapatos. Me dejo métricas fuera, pero están todas basadas en centímetros de carne en contra y a favor. A la imaginación del lector queda.

Soy una rancia que no quiere hablar con extraños, sí. Hoy he pasado por un supermercado de camino al hotel y he hecho picnic en mi habitación, mientras me debatía entre la desidia y el sentido de la responsabilidad. Tengo tanto trabajo pendiente que no sé por donde empezar. Mi trabajo es demasiado para mí, por volumen y por responsabilidad (mi jefe quiere que evalue una oferta, y aunque él no lo sabe, yo tengo una incapaz congénita para hacer eso, porque soy del tipo de clientes que paga por no tener que pensar). Soy la persona equivocada para el puesto, y cada día es más evidente. ¿Cómo he acabado aquí, y por qué no escapo antes de dejarme pelos en la gatera?

Ah, sí, se me olvidaba. Por esos papelitos con cifras e imágenes de puertas que firma Mario Draghi.

17.2.14

The dry-cleaning store

Christian Bale y Amy Adams bailando en su lugar secreto, en American Hustle

Hay un tipo de seres humanos que de vez en cuando se repite un "es que soy idiota" afectuoso para reequilibrar el mundo. Yo soy miembro de esa secta secreta, atomizada y solitaria. Rara vez se encuentra un compañero de batallas así, pero cuando ocurre, el reconocimiento es inmediato. A los idiotas nos sirve con una simple mirada, con una conversación breve si no nos vemos.  Somos una raza aparte, y estoy intentado averiguar por qué. Lo que sigue es la última versión de mi teoría. 

Un idiota no puede evitar que su cerebro vaya más allá de sus paredes craneales. Un idiota vive atrapado en un conundrum, en ese área de intersección que existe entre la expansión de su hemisferio derecho soñador y holístico, intuitivo, y la expansión del izquierdo, organizado, racional, temporal. Grandes sueños y fantasías se cancelan de raíz por grandes censuras emitidas casi de manera simultánea. Los idiotas quieren volar y cuando empiezan a sentir que flotan, son derribados sin piedad por un bofetón de realidad. Fantasean con un espacio aereo que no es suyo, y del que son expulsados cada vez. Being an idiot is being larger than life.

"Don't you know, you fool, you never can win.
Use your mentality, wake up to reality."

23.12.13

Enters Oakenshield

Richard Armitage clava el personaje. No es lo que dice, son sus gestos, su mirada. Fuente de la foto, aquí.

Hace un par de horas que he salido del cine, y no dejo de preguntarme si al resto del mundo le ocurre como a mí: nada me resulta tan real y tan vivo y tan emocionante, nada me acelera tanto el pulso, ni me hace soñar tanto como una buena película. He visto el The Hobbit II: The desolation of Smaug, y aunque hace unos 25 años que lo leí,y aunque la primera parte de la trilogía me pareció decepcionante, en ésta la acción es continua y la parte que han inventado hasta bonita. Mañana quizás ya no esté deslumbrada, pero hoy he podido dejarme llevar. Porque, ¿qué es una buena película? Para mí, aquella que consigue convertirme en la espectadora que era de niña. Una película que me deja con la boca abierta, que me arrastra al otro lado de la pantalla y me hace reir y llorar con los personajes, enamorarme con ellos, odiar con ellos, luchar con ellos. Que me deja pensando varios días sobre lo que he visto y su relación con mi propia vida. Y he tenido a Escudo de Roble en mente desde que se han encendido las luces de la sala. Quizás le he dado demasiada importancia a estas fantasiosas escapadas mentales, porque pocas veces en la vida real tengo sentimientos como los que me provocan los libros y las películas, y cuando me los permito son tan fuertes que me arrastran a locuras. Y sin embargo, la experiencia siempre sabe a vida pura, y aunque duela, merece la pena ¿Soy una sapiens sapiens normal, o el síndrome Mme Bovary terminará acabando conmigo? No soy Emma, no. Distingo lo que es mi vida de estos pequeños simulacros que llamamos arte.

Ni estoy sola, lo sé. No estoy sola, porque millones de personas van a ver estas mismas películas, y leen estos mismos libros, y llevan 25 siglos yendo al teatro para ver representar esos mismos pequeños dramas que todos acallamos o suprimimos en el día a día para sobrevivir a las miserias del trabajo y de la vida, del incierto destino y nuestra aún más incierta voluntad:

For who would bear the Whips and Scorns of time,
The Oppressor's wrong, the proud man's Contumely,
The pangs of despised Love, the Law’s delay,
The insolence of Office, and the Spurns
That patient merit of the unworthy takes,
When he himself might his Quietus make
With a bare Bodkin [...]


[Hamlet III, 1, versión moderna del First Folio con enmiendas del Second Quarto ]

Y sin embargo, lucho cada vez más contra esta tendencia. ¿Qué sentimientos propios con sus matices me pierdo cada vez que me dejo llevar por lo que siento como espectadora? ¿Qué sentimientos y pensamientos propios dejo de expresar cuando busco referencias para todo en fotogramas, canciones, poemas, citas...? ¿Consigo alguna vez expresar algo propio cuando comienzo cada frase con un "esto es como en [nombre de peli, o libro aquí]? Escribo un poco y hablo otro tanto, casi siempre desde detrás de una máscara, sin profundizar en cuál es mi forma de contarlo, sin detallar mi particularidad, sin ofrecer nada nuevo al mundo (que tal vez no merezca la pena, y seguramente tampoco sea nuevo). No había pensado hasta ahora que a lo peor he pasado toda mi vida encondiéndome de mí misma. Hay una escema en esta película que me da esperanzas: Gandalf le dice a Bilbo que ha cambiado y ya no es el mismo hobbit que dejó la comarca. Y Bilbo está a punto de contarle lo que tiene en el bolsillo, pero dice que sí, que encontró algo en los túneles y es su valor. La historia de Bilbo, ¿es la de una saqueador que se esconde para sacar partido de la situación, o la de un hobitt que saca el valor y las fuerzas de poder hacerse invisible de vez en cuando? Su historia es la de Odiseo, el hombre que da vueltas, que hace trampas, que sabe cuando soltar sedal y cuando tensar la cuerda. Podría ser la mía, si yo consiguiera soltarme los grilletes. Soy consciente, aunque siga prefiriendo otros personajes.

Thorin, de entre todos los héroes. Thorin y Boromir, y desde que tengo 10 años. Los héroes trágicos son incapaces de darse cuenta que se adentran por la senda de su caída hasta que se encuentran braceando y pataleando en el vacío. Son héroes que tratan de seguir sendas que otros han marcado, destinos elegidos por otros, creyendo equivocadamente que los forjan ellos mismos. Personajes que no se preguntan si eso que hacen, o que creen que deben hacer, es realmente lo que ellos quieren hacer. Que no son capaces de escapar a su suerte porque no sacuden la cabeza a tiempo ni se preguntan por qué hacen lo que hacen; porque son incapaces de crecer al salirse de la rueda. Y si algún mérito tienen las versiones de Peter Jackson no son los efectos especiales, es que la parte psicológica de los personajes está muy bien trabajada. Thorin es orgulloso, testarudo, valiente. También es hosco y distante, misterioso: en el fondo de su mirada melancólica, o quizás desolada, hay un destello débil pero perceptible de inseguridad. Thorin oculta un miedo: su alma está barrida por el viento, es un páramo, pero el páramo es al menos terreno de cordura. Es el alma de un hombre que lo ha perdido todo una vez, que ha visto en su familia la locura que causa estar ciego a la propia hubris, que parece estar en constante debate consigo mismo. Ha mantenido la locura a raya con la estrategia del superviviente. Para vencerla tiene que enfrentarse a ella allí donde es mayor el peligro, pero, ¿es recuperar Erebor lo que él necesita? ¿Sólo porque Gandalf vierte en su oído las palabras adecuadas, las que despiertan en él un sentido del deber discutible? ¿Sólo porque un grupo de enanos se refugia bajo su manto y le anima, quién sabe si encendidos por la avaricia más que por la justicia y la razón?

Tolkien no tiene piedad, muestra claramente cómo nos engañamos enrollándonos en hermosas banderas para esconder pasiones mucho más bajas, dominados por malos consejeros, nuestras debilidades, un anillo maligno, o un desequilibrio en nuestro pasado que nada puede compensar. Y sin embargo... no pude evitar el entusiasmo al ver cómo las viejas fraguas de los enanos se inflamaban e iluminaban con su luz dorada las estancias devastadas. Thorin de entre todos está cerca de mi corazón, aunque la piedra del arca sea la piedra de la locura. O porque lo es.

[4 euros y sesión no numerada... todo un viaje al pasado]

2.12.13

"Love remembered"




Ayer estuve escuchando la banda sonora de Drácula (1992) de Coppola, y volví a caer en uno de esos agujeros del tiempo donde se mezclan mi memoria y mi imaginación. Cuanto más pienso en esta película, más me gusta. Da otra vuelta de tuerca al libro, especialmente en el personaje de Mina. Que una princesa transilvana se reencarne en ti puede ser poéticamente perfecto, pero lo que esconde es la transformación que le supone descubrir una segunda naturaleza oculta bajo la que ha considerado su única forma de ser hasta el momento. Y eso ocurre de la manera más inesperada. El alma espera dormida y nos sorprende con crueldad al despertar, sin que termine de quedar claro qué ganamos con ese descubrimiento:

Absinthe is the aphrodisiac of the self.
The green fairy who lives in the absinthe wants your soul.
But you are safe with me.

¿Safe? ¿Cómo podría estar Mina segura, si hasta Drácula puede controlar cuándo ella lo mira, si ha disuelto su voluntad como el terrón de azúcar? Quizás Mina ni siquiera es consciente de pasar del recatado vestido verde al rojo escotado cuando él le tiende la mano y consigue que le acompañe a un salón apartado. Como tampoco se da cuenta del momento en el que revierte la situación, y al perderse en ese amor loco, al entregarse a esa fascinación compleja e inexplicable, se salva del monstruo. Lo deja en un mar de lágrimas cuando corre al lado de Jonathan. ¿Por qué cruza el canal de la Mancha en busca de una persona cuando sus pensamientos vuelven constantemente otra que deja atrás? Ni siquiera ella misma puede explicarlo. Y sin embargo, a lo largo de la película va comprendiendo, y la Mina del final es tan diferente como impredecible su futuro. Del guión de Coppola:

[On a boat crossing the English Channel
              Mina throws mementos into the ocean]

MINA (to herself):  It's odd but I feel almost that my strange
friend is with me.  He speaks to me in my thoughts.  With him, I
felt more alive than ever I had.  And now, without him, soon to
be a bride, I feel confused and lost.  Perhaps, though I try to
be good, I am bad.  Perhaps I am a bad, inconstant woman.
 
Este intercambio de papeles parece ser marca de la casa de las historias desesperadas , que son, por supuesto, mis favoritas. ¿Será porque odio la perfección? ¿Será porque me gusta el sufrimiento? ¿Es una cuestión estética, y un relato torturante, inacabado y triste tiene más valor artístico? ¿Es simplemente porque me conmueven los imposibles? Sé dónde empieza y termina el mundo real. Pero no puedo permitir que un límite físico me pare, la imaginación salta todos puentes vencidos por el tiempo y el abandono. Las historias son la única forma de explorar todos los salones que nos esperan tras las puertas cerradas del aburrido corredor de la vidaHasta el punto de que es difícil discernir si las historias son la vida, y el mundo real es el sucedáneo que completa las escenas. O si es el refugio donde lamerse las heridas.

3.5.13

El gran plan

[En la foto masterplans sin actualizar, árboles de decisión erróneos...
¿Por qué ocurren ciertas cosas? Destino o libre albedrío, estamos perdidos, a ciegas]

Never the time and the place
And the loved one all together!
This path—how soft to pace!
This May—what magic weather!
Where is the loved one's face?
In a dream that loved one's face meets mine,
But the house is narrow, the place is bleak
Where, outside, rain and wind combine
With a furtive ear, if I strive to speak,
With a hostile eye at my flushing cheek,
With a malice that marks each word, each sign!
O enemy sly and serpentine,
Uncoil thee from the waking man!
Do I hold the Past
Thus firm and fast
Yet doubt if the Future hold I can?
This path so soft to pace shall lead
Thro' the magic of May to herself indeed!
Or narrow if needs the house must be,
Outside are the storms and strangers: we
Oh, close, safe, warm sleep I and she,—
I and she!
 
[Robert Browning, "Never the Time and the Place"]
 
De vez en cuando me sorprende una película de ciencia ficción, y ésta que estoy viendo (Destino oculto, o The Adjustment Plan) lo ha conseguido: no sé, tal vez porque justo ha coincidido que estaba buscando este preciso poema de Browning, y como tantas otras veces, todas las piezas parecen encajar de pronto en este puzzle sideral. No puedo ser yo la única persona que tiene la sensación de que hay planes que desconozco y controlan mi vida bastante más que mis decisiones. Ni la única que se encuentra a menudo en la misma encrucijada, sin saber por qué. O que ve cómo hay otras trayectorias que avanzan en líneas paralelas y nunca se cruzarán con la mía

6.4.13

Better to reign in Hell


["You are afraid to be alive, and you are afraid to live. You're an hypocrite, you're a conformist, you are a liar. I opened up to you and you judged me, fuck you!" [Silver Lining Playbook (2012)]]
 
Hadst thou the same free will and power to stand?
Though hadst: whom hast though then or what to accuse,
But Heaven's free love dealt equally to all?
Be then his love accursed, since love or hate,
To me alike, it deals eternal woe.
Nay cursed be thou; since against his thy will
Chose freely what it now so justly rues.
Me miserable! Which way shall I fly
Infinite wrath and infinite despair?
Which way I fly is hell; myself am Hell;
And in the lowest deep a lower deep
Still threatening to devour me opens wide,
To which the Hell I suffer seems a Heaven.
 
[John Milton, Paradise Lost, Book IV, lines 66-78]

31.3.13

Fantasías de esclavo

[Estatua de Viriato en Zamora. Ensayando para cuando mande a la Troika]

Repaso las fotos que he sacado durante estas vacaciones mientras veo por enésima vez Ben-Hur en la televisión. Y no sé cómo nos dejan seguir viendo este tipo de películas, son bastante más subversivas de lo que parecen a primera vista. No sólo por la ambigua relación Judah-Mesala (lo sabemos Messala,  a ti no te mola la hermana de Charlton Heston, te mola él). También está la fuerza de una hombre humillado y hecho esclavo por un pueblo invasor que oprime al suyo. No sé si en tiempos esta peli fue una fantasía de judíos huidos de Alemania a Hollywood, pero se le puede dar la vuelta tantas veces como se quiera: ¿O no se podría hacer lo mismo con un irakí o un afgano? ¿ Y era Viriato algo diferente? Pero basta de usar a los pobres romanos como ejemplo de todo mal, no hay nada más romano y contradictorio que un occidental. Todos somos tiranos y esclavos. Tanto para el mal como para el bien, es un romano el que le quita todo y otro quien le ayuda a recuperarlo.

Bueno, y Jesucristo, al que siempre está bien tener de tu lado.

La gente del cine puede ser capaz de decir muchas tonterías (tengo particular manía a Javier Bardém, por ejemplo, que imparte lecciones cada vez que puede) pero hay que reconocer que una imagen sigue valiendo más que mil palabras, y algunas series y películas made in USA hacen más por redimir la imagen de Estados Unidos que un secretario de estado. He visto las dos temporadas de Homeland y me han sorprendido en cada capítulo. No hacen una sola concesión a lo políticamente correcto; venga de la Agencia o de los terroristas, no dejan títere con cabeza. Me gustaría mucho saber cómo interpretan la serie en Pakistan o Iran, por ejemplo, si es que les dejan verla. Hablando de Irán, por cierto, anoche vi Argo. Y me gustó bastante. Creo que consigue dar una imagen de la revolución algo distinta de la habitual: no se trata de un hatajo de fanáticos iletrados a los que es fácil engañar. Da la impresión de que los iraníes hacen lo que tiene que hacer, que es pillar a los americanos con las armas que tienen. Pero tampoco se les humilla porque no lo consiguen. Todo es un gran sueño, una película, un elaborado cuent que nos hace cuestionarlo todo. Podemos sentirnos mal cuando unos actores nos abren los ojos, pero esa es su misión.

27.3.13

Sobre Drive: impresiones poco hiladas

[Gosling y su cazadora del escorpión: "Your friend Nino didn't make it across the river"]

Llevo diez días luchando contra esta entrada, estoy abducida por el trabajo por culpa de un proyecto cuyo nombre es la antítesis de lo que nos obliga a hacer, y no he sido capaz de concentrarme en una película que todavía me tiene pensando. Drive, ¿es un mal thriller o es algo completamente diferente? Empieza muy bien, directamente con Driver en su trabajo nocturno. La ciudad es Los Ángeles, siempre prometedora como escenario: persecuciones nocturnas en coche, luces de carretera que se convierten en relámpagos de neón y discos rojos, verdes, ambarinos. El perfil tenebrista de Gosling contra la ventana del conductor es un plus, su personal, perfecta nariz en el punto de fuga. De pronto, al final de esas escenas introductorias, títulos de crédito sobre vista aérea de LA, letras rosas garabateadas sobre una ciudad ochentera con música más ochentera todavía. Achtung Achtung: durante dos minutos me temí lo peor, y escenas de películas espantosas tipo Cobra, Robocop, o El Trueno Azul colapsaron mi mente. La banda sonora se hace cuesta arriba al principio, pero poco a poco las piezas encajan, y llega un punto en que los sintetizadores (sinónimo de hombreras y horror para mí durante años) hasta suenan bien.

También las asociaciones van transformándose. La estética, el ritmo y ese desesperante mutismo de Driver van trayendo a la mente Mulholland Drive (salvando las distancias, entiéndaseme), Heat, LA Confidential, Chinatown, Bullit. Incluso Blade Runner, hablando de edificios iluminados y sintetizadores. No he estado jamás en California, pero tengo en la cabeza los atardeceres de miles de películas, una forma angelina de presentarse al mundo en la que los colores parecen filtrados por una luz dorada, en la que los rascacielos de acero y cristal se agrupan casi como acorralados por la cuadrícula de casas pachucas. Pero no sé lo que digo, porque sólo puedo imaginar esta ciudad que me intriga y me tienta, salvaje, impredecible, superficial y violenta. Nicolas Winding Refn la ha capturado de una manera que me gusta, esa es la única certeza. Los colores están escogidos con mucho cuidado, el vestuario cumple su función (dice de los personajes lo que no se puede explicar) y las localizaciones aluden veladamente a películas que no se mencionan (L.A River aparece también en Grease, y el Planetario en Rebelde sin Causa, dos películas de amores adolescentes un tanto asimétricos en las carrera de coches son parte central). ¿Es Driver el que ha visto muchas películas o soy yo?

No voy a explicar toda la trama, ni voy a desvelar nada, pero creo que el problema es que se queda en película interesante: tiene aspiraciones, abunda en referencias, pero no consigue hacer algo que de verdad sea genial. De este cuento de hadas me quedo con el personaje de Gosling, que no se llega a explicar del todo, que entra y sale de nuestras vidas como entra y sale de sus trabajos  nocturnos. No sabemos nada de él, sólo que apenas habla, apenas toca, apenas se involucra. Como si no quisiera iniciar nada para no perder nada o para no perderse él mismo, porque debajo de su aparente calma sabe que se esconde un tipo con un martillo que no deja prisioneros. Driver, cualquiera que sea su nombre, es una máscara bajo otra: el mismo hombre que besa a Irene en el ascensor es, un nivel por debajo, el que acaba a patadas con el matón. En el cine (quizás también en la vida real) los amores perfectos lo son por su intensa brevedad, por la concisión de los discursos, por la imposibilidad de la unión. Son las tres ilusiones que engañan a nuestros sentidos y nos hacen pensar que estamos ante algo especial, casi mágico. Lo inasequible es perfecto porque es indiscutible. Si uno sobrevive a la experiencia, nada mejor que conducir en dirección contraria tu Chevy Malibu del 73.  "Forget it Jake, it's Chinatown."

[Driver es un icono, hasta puedes encontrarlo como recortable en el sitio del ilustrador Kyle Hinton]]

13.2.13

"Blessed are the forgetful"

[Sólo es un vídeo, lo que me importa es la canción. Tan pocas líneas y tan ciertas.]

Sometimes with one I love I fill myself with rage for fear I effuse unreturn’d love,
But now I think there is no unreturn’d love, the pay is certain one way or another
(I loved a certain person ardently and my love was not return’d,
Yet out of that I have written these songs).

[Walt Whitman, "Sometimes with One I Love"]
[Jim Carrey en Eternal Sunshine of the Spotless Mind (2004). Y la foto es de aquí]

9.2.13

Turismo a la moderna

[Pues esto es Maia la nuit, de lo más estimulante]

"Vuela a Oporto, lo pasarás bien..." Los viajes de empresa del mundo moderno no son ni inocentes ni placenteros. Digo del mundo moderno, pero no sé si había viajes de empresa en el mundo analógico. Y a decir verdad tampoco me importa mucho. Vamos y venimos, nos conectamos, escribimos un cerro de correos electrónicos, completamos formularios, pasamos controles... ¿pero para qué todo esto? ¿De verdad sirve para algo? ¿Esto es lo que llamamos generar riqueza? Un montón de humo vendido y dinero que cambia de manos, pero ¿qué hemos construido realmente? Así es la vida en los parques empresariales que brotan en la corteza de las grandes ciudades, donde multitud de arañas de todos los tamaño tejen telas que el viento se lleva una y otra vez. Y siempre hay alguien a quien le toca cargar el arma, como a Rachel Weisz en The Bourne Legacy (peli que estoy viendo en este momento).

Hace poco una compañera encontró otro trabajo, y bromeaba sobre trabajar en Gran Vía con Montera (área tradicional de las profesionales en Madrid); casi sin darme cuenta dije "la verdad es que yo siempre he trabajado en polígonos", una frase que ha causado sensación entre mis compañeros. Profesionales de acera, de rotonda o de despacho, son muy pocas las diferencias. No me extraña que a la gente le dé por la jardinería, el bricolaje o la cocina. Sólo trabajar con las manos nos hace sentir limpios y útiles.

2.2.13

28.1.13

"Calm down, crazy!"

[El sábado estuve viendo The Silver Lining Playbook, y me gustó mucho. Mucho.
Bradley Cooper está muy bien, pero Jennifer Lawrence le roba la película.]

If you're traveling in the north country fair
Where the winds hit heavy on the borderline
Remember me to one who lives there
She once was the true love of mine.

If you go when the snowflakes storm
When the rivers freeze and summer ends
Please see if she's a coat so warm
To keep her from the howlin' winds.

Please see if her hair hangs long
If it rolls and flows all down her breast
Please see from me if her hair hangs long
That's the way I remember her best.

I'm a-wonderin' if she remember me at all
Many times I've often prayed
In the darkness of my night
In the brightness of my day.

So if you're travelin' in the north country fair
Where the winds hit heavy on the borderline
Remember me to one who lives there
She once was a true love of mine.

[Bob Dylan, Girl from the North Country Town]

26.1.13

"Vertel me wie ik ben"


[En una habitación del Hotel de la Paix, en un barrio cualquiera de Paris]

The Bourne Identity no es la primera película que viene  la mente cuando se trata de buscar una en la que la química de la pareja protagonista sea especial. No la había visto entera hasta anoche, pero ya la tenía en mente por una escena que hace años vi haciendo zapping casual y me impactó. Matt Damon está enjuagando el pelo de Franka Potente después de habérselo teñido de oscuro. Un pobre chorro de agua sale del grifo pasado de moda mientras él va quitándole los restos de espuma de la melena mojada en la bañera, que también es antigua y obliga a Marie a estar arrodillada en el suelo. Cuando termina de lavarle la cabeza, Jason le seca un poco el pelo y empieza a cortárselo de la manera más torpe, sin peinarlo siquiera; simplemente se hace con un mechón grueso y mete la tijera, que se atraganta con tal cantidad y va cortando con dificultad. Parece que va a hacerle un desastre en la cabeza, pero poco a poco va dándole forma; el color oscuro hace más duras la facciones de Marie, pero también da profundidad a sus ojos castaños, en los que se puede leer lo que está pensando, sintiendo. No se pronuncia ni una palabra, sólo se escucha el murmullo del agua, del tintinear de la tijera, el de las hebras de cabello desgarrándose en cada trasquilón. No son más que un par de minutos, pero hacen que el espectador, petrificado en el sofá, pierda el aliento y apriete los nudillos ante lo que se desarrolla y lo que anticipa.

Es una película de acción, me dicen. Pero los momentos cumbre transcurren a un ritmo similar: el tiempo se hace denso, se alarga telescópicamente de manera que los sentidos se expanden y podría escuchar el ruido de un alfiler al caer en la habitación. Ocurre así cuando Jason aparca el Mini Rojo de Marie frente a la Gare du Nord. Acaban de escapar de su piso, y él le pide que espere en el coche mientras deja el dinero y los pasaportes en un lugar seguro; las taquillas de la estación garantizan el anonimato. Se aleja caminando con la bolsa roja al hombro, y a través de la luna salpicada de gotas de lluvia vemos como se va perdiendo en la multitud conforme se acerca a la entrada. La Gare du Nord tiene la fachada decimonónica clásica con vidrieras en forma de U invertida (como Atocha), pero es bastante más grande, un hangar gigantesco con varias naves, estatuas y columnas de piedra que mira a Marie (que apenas se atreve a moverse de su asiento) desde ese ojo sin párpados ni piedad que es el reloj. Marie ha seguido a Jason con al mirada, pero las llaves, que aún se balancean dentro del contacto, llaman su atención. Jason. Llaves. Jason. Abre el bolso y contempla el fajo de dólares que él le ha dado.

Jason está dentro, en medio del bullicio de pasajeros y anuncios. Trata de localizar la consigna pero no llega a verla, las letras en constante rotación del panel de Salidas se cruzan en su camino: Lille, Londres, Bruselas, Ámsterdam... cualquiera puede ser un destino de huida en este momento, durante unos segundos parece absorto en la elección. Pero la siguiente escena es la de la bolsa roja precipitándose al fondo de la taquilla; ha decidido quedarse y avanza decidido hacia el coche. Por eso parece tan perdido cuando se acerca para descubrir que está vacío, Marie no está tampoco en los alrededores. Tiene que decidir por segunda vez si escapa, si espera... No le da tiempo; ella ya está caminando hacia el Mini con una botellita de licor en la mano. No esperaba volver a verlo. Pero allí están los dos desconocidos, mirando de nuevo al contacto, constante punto de inflexión de esta historia. Ser extraños es el más potente de los vínculos que pueden producirse entre dos personas, al menos durante los momentos de deslumbramiento que suceden el encuentro. Con el tiempo y la costumbre se pierde la fuerza, los motivos se desdibujan. Pero ese fogonazo, esa revelación que se tiene al descubrir en el otro algo de ti que te une a él... Merece la pena vivir y equivocarse por ese momento.

[La primera estación parisina que pisé en mi vida, empeñada como estaba en fotografiar el fotomatón de Amelie. La foto es de este sitio.]

7.11.12

...And see your grin


[Belmondo y Seberg en A Bout de Souffle]

The things about you I appreciate
May seem indelicate:
I'd like to find you in the shower
And chase the soap for half an hour.
I'd like to have you in my power
And see your eyes dilate.
I'd like to have your back to scour
And other parts to lubricate.
Sometimes I feel it is my fate
To chase you screaming up a tower
Or make you cower
By asking you to differentiate
Nietzsche from Schopenhauer.
I'd like successfully to guess your weight
And win you at a fête.
I'd like to offer you a flower [...]

[John Fuller, "Valentine"]

5.9.12

Money WAS a by-product


[Sabrina Fairchild riéndose un poco de la seriedad de un consejo de administración a la antigua, con su sombrerito de gato]

En estos momentos de fusión empresarial en los que me circundan correos corporativos que parecen escrito por un ejército de monos pomposos y queda más claro que nunca que ESADE no es más que el acrónimo de Escuela Superior de Arte Dramático y Empresarial (hasta para hacernos el paripé tienen que estudiar los memos del nivel ejecutivo, hay que barrer la porquería de una restructuración durísima bajo el bello y complejo tejido de esa alfombra conceptual llamada "aprovechamiento de sinergias") me hizo mucha gracia escuchar este diálogo en una película de Billy Wilder que sólo tiene 60 años. Nunca había visto Sabrina hasta ayer, y me pareció tan compleja que necesitaría varios post para analizarla en detalle.

En esta conversación entre los dos hermanos y herederos de industrias Larrabee, Linus (Bogart en la película) trata de convencer a David, su hermano menor y bala perdida de la familia ( interpretado por William Holden) de los beneficios que traerían a la empresa y por extensión a toda la sociedad sus boda con la heredera de un imperio comercial afín. Lo más llamativo es que Linus parece creer firmemente en que el fin de toda se actividad es el poder de cambiar las cosas a mejor. Es decir, que el fin no es ganar más dinero, ni generar más bonus, ni que suban la acciones, ni tener contento al consejo de administración, ni comprarse un Aston Martin, ni veranear en Positano. Wilder debía estar ironizando al presentar a Linus como el último representante del capitalismo puritano, seguramente ya entonces estaba en decadencia esa figura, pero es que el contrate con lo que tenemos ahora es tan vivo que el diálogo casi hace sonreir.


David: Mr. Tyson owns the sugar cane, you own the formula for the plastics and I'm offered as a sacrifice on the altar of industrial progress!

Linus: You make it sound as if the son of the hot-dog dynasty had to marry the daughter of the mustard king. Surely you don't object to Elizabeth
because her father has $ million? That's very narrow-minded of you.

David: Just one thing. I haven't proposed and she hasn't accepted.

Linus: Oh, don't worry. I proposed and Mr. Tyson accepted.

David: Did you kiss him?

Linus: Elizabeth is a lovely girl. Sooner or later you'll propose. I'm helping you make up your mind.

David: Then you marry her.

Linus: Me?

David: What's so funny?

Linus: If I got married, I'd have to take a Dictaphone, two secretaries and four corporation counsellors along on the honeymoon. I'd be unfaithful to my wife every night with vice presidents, boards of directors, slide-rule accountants... This... this is my home. No wife would ever understand it.

David: Nor me. You've got all the money in the world.

Linus: Making money isn't the main point of business. Money is a by-product.

David: What's the main objective? Power?

Linus: Ah! That's become a dirty word.

David: What's the urge? You're going into plastics. What will that prove?

Linus: Prove? Nothing much. A new product has been found, something of use to the world. A new industry moves into an undeveloped area. Factories go up, machines go in and you're in business. It's coincidental that people who've never seen a dime now have a dollar and barefooted kids wear shoes and have their faces washed. What's wrong with an urge that gives people libraries, hospitals, baseball diamonds and movies on a Saturday night? […]

David: You make me feel like a heel. If I don't marry her, some kid will run around Puerto Rico barefoot!

Linus: Look at this stuff. Planes and suits will be made of it and you'll probably be able to eat it.vWe're organising Larrabee Plastics. Larrabee Construction has the plans. Larrabee Shipping bought nine more freighters to handle the traffic.

David: The wheels are in motion already?

Linus: That's what I mean.

[Extracto del guión de Sabrina (1955), y editado tomando como base esta transcripción]

27.8.12

Love is like oxygen


["On opening night I have to sleep with the Duke,
and the jealousy will drive you mad", ¿Película?]

And I was hoping
That you had an atlas in your head
So fed up of the same old man
There's broken bedrooms and there are broken hands
You were so fed up of the same old broken man
 
But do you wanna, do you wanna
Do you wanna make love to me?
I know you wanna, I know you wanna
I know you wanna make love to me
 
Oh I came to tell you
That you're my favourite girl
And would you like it if I put you into my world
There's broken hearts in basements
And broken love on the streets
You were so fed up of it all, always involving me
 
But do you wanna, do you wanna
Do you wanna make love to me?
I know you wanna, I know you wanna
I know you wanna make love to me.

[The Kooks, Do you wanna]

19.8.12

5. Lanvin en rosa, sin ser Natalie Portman

[Emma y Dexter se reencuentran en una boda en One Day (2011)]

[...]
We look before and after,
And pine for what is not:
Our sincerest laughter
With some pain is fraught;
Our sweetest songs are those that tell of saddest thought.
[...]

[Percy Bysshe Shelley, "To a Skylark"]

23.7.12

"And now I know how Joan of Arc felt..."

[Bigmouth strikes again: a Dios pongo por testigo de que me alzaré sobre una tabla de surf.
Ingrid Bergman en la película de 1948 de Victor Fleming, victoriosa a su manera.]

"Yes, I suppose you could. And you'd wind up regretting it every day for the rest of your life. Don't go there, Joyce. Try to roll with the punches. Keep your chin up. Don't take any wooden nickels. Vote Democrat in every election. Ride your bike in the park. Dream about my perfect, golden body. Take your vitamins. Drink eight glasses of water a day. Pull for the Mets. Watch a lot of movies. Don't work too hard at your job. Take a trip to Paris with me. Come to the hospital when Rachel has her baby and hold my grandchild in your arms. Brush your teeth after every meal. Don't cross the street on a red light. Defend the little guy. Stick up for yourself. Remember how beautiful you are. Remember how much I love you. Drink one Scotch on the rocks every day. Breathe deeply. Keep your eyes open. Stay away from fatty foods. Sleep the sleep of the just. Remember how much I love you".

[Paul AUSTER (2011) The Brooklyn Follies. London: Faber and Faber. Pg. 293]

Consejos prácticos para heroínas anónimas en NYC. Stick up for yourself.

13.7.12

La mala suerte, la mala fecha

[Steve McQueen y Natalie Wood en Love with the Proper Stranger (1963)]

Miles de recuerdos envuelven tu pelo hoy
Miles de recuerdos envuelven tu pelo hoy
El sueño hoy de nuevo vuelve a brillar
Y todo es por ti
El astro de la noche me mira y me aleja de ti

Miles de recuerdos envuelven tu pelo hoy
Miles de recuerdos envuelven tu pelo hoy
Dejo atrás las sombras y salgo a la luz
Descúbreme
Cruzando por las puertas que pintaste en la pared

Abre tus brazos bien
Si las hojas que yo pueda arrancar
Abre tus brazos bien
Déjame esconderme ahí
Fulmíname y no me muevas de ti

Miles de recuerdos...

[Sidonie, Miles]