5.8.12
Insondables Mystères
10.10.10
Cargamento para un día de lluvia
Mi madre se ha cansado de tener mis cajas aparcadas en la entrada, y ha repartido todos lo libros por los huecos que quedaban en las estanterías. Su nueva teoría es que va a resultar mucho más fácil que vaya moviendolos en lotes: cada vez que pase por allí tengo que recoger unos cuantos. Aunque no termino de estar de acuerdo con esta estrategia no me queda más remedio que seguirla, y éste es el resultado de la primera migración. De momento el criterio es "libros que todavía no he leído y podría querer leer este fin de semana, porque me he dejado Cloud Atlas olvidado en el trabajo (espero que esté allí el lunes)". Italo Calvino habría entendido los dilemas de hacer una primera selección. Por cierto, hoy he traído uno más, Mumbo Jumbo, ¿dónde lo habré dejado?
No fue difícil escoger cuál quería leer anoche, porque llevo unas semanas pensando en él. Hace más de año y medio que compré Louis Riel, la novela (bio)gráfica de Chester Brown y todavía no la había empezado siquiera. Después de haber leído un tercio de las 278 páginas no se me ha despertado el entusiasmo todavía, y empieza a parecer tarde para que lo haga. No diré que me aburre, pero no es exactamente un hervidero de aventuras. Aun así me gustan los dibujos de Brown: el trazo es delicado y sencillo, blanco negro y sombreados como telas de araña, contenido. Esa contención incluye el lenguaje y las acciones (la violencia está presente pero se presenta desnuda y mitigada por el tipo de dibujo - esto no es manga). Pero algo me falta: lo he estado pensando, y si algo no tiene un punto de ironía no termina de engancharme. Soy una vieja sarcástica.
8.3.10
Un lunes más
Ya ni me acordaba, y de pronto ha llegado a mi buzón el email de un compañero de trabajo (búlgaro, para más señas) sobre el día de la mujer trabajadora - ¿se celebrará mucho al otro lado de Europa?. Me ha parecido un poco extraño, no es un día especial en mi calendario: hombre o mujer, me he levantado sin ganas de trabajar, a pesar de que por fin ha salido el sol de entre las brumas boreales que nos ahogan desde hace meses. Mi jefe está otra vez enfermo y yo estoy casi desbordada. Me apunto al carro luddita.
14.10.09
Nanoeconomics
[(Otro) gran episodio de los Simpson, homenaje al Abulafia de Umberto Eco... aunque en realidad es lo más parecido a una oficina]Siguen las revelaciones en el trabajo, un día de estos no me voy a dar cuenta y voy a descubrirme escribiendo un libro de autoayuda o mi carta de dimisión, lo que llegue antes... Mientras tanto tengo otra gran frase. Sabiduría belga.
10.8.09
¿Quién ve las series de detectives?
He cogido esto de la tele con bastante fuerza. No sé, debo estar en una etapa oruga de mi vida. Llego del trabajo, abro una bolsa de patatas fritas, me tumbo en el sofá y veo casi cualquier cosa que echen...siempre que haya algún asesinato que resolver de por medio. Es fácil ahora que por fin sé lo que es tener más de 6 canales. Mentes criminales, Hermanos y detectives, CSI, Bones, Testigo Mudo, Diagnóstico asesinato y si no queda ningún otro recurso, Los vigilantes de la Noche (pero reconozco que tengo que estar desesperada para seguir esa trama absurda). Hoy es lunes y también tengo mi ración. ¿Sólo yo tengo la impresión de que estas series se escriben para mujeres? Cuantos más episodios de Bones veo más convencida estoy. Por si alguien creía que era imposible cruzar CSI con Anatomía de Grey.
Mientras escribo estas tontás, al filo de la media noche, veo la peor serie de detectives que recuerdo en televisión. Los Misterios de Laura es una especie de recreación de interiores sofisticados, iluminados al estilo Cuéntame, en los que ciudadanos ranciamente acomodados cometen crímenes rocambolescos. Casos de complejidad matemática, con protagonista enfundada en gabardina y modales de Colombo que se hace la tonta para ser la lista...Sólo Jessica Fletcher se las había arreglado para ser tan irritante. Pero hay que agradecer a Angela Lansbury que su personaje hubiera pasado ampliamente la etapa reproductiva y nos ahorrara las escenas con los gemelos y el triángulo amoroso que no se sostiene.
La serie es mala. Los chistes son malos. Los personajes, de puro estilizados son casi marcianos (esa pareja divorciada que trabaja junta y ni pelea ni sufre, que no parece ni española), como si hubieran tratado de dar la vuelta a Aida. Dan ganas de ponerle una inyección de adrenalina a María Pujalte, no se altera aunque encuentre a su ex montándoselo en el sofá de casa con su mejor amiga mientras los niños prenden fuego a los muebles. Pero hay algo que me gusta: la ciudad es Madrid, pero no lo parece. Se han reinventado una ciudad en la que casi no pasa nada excepto variaciones de La Ratonera, y con escenarios nuevos. Me han sorprendido bastante cuando han usado el Colegio de Médicos de Madrid como teatro. Pero no es suficiente. Cualquier serie norteamericana tiene diálogos coherentes, ¿es eso imposible en España? Aún estoy traumatizada porque en el primer episodio la directora de un colegio privado iba a entrevistarlos a su casa. Lo dicho, un marciano habría cantado menos.
Hello, State College!!! Veo que estás dándote una vuelta por aquí :D
18.2.09
Spiralling down
[-Es mi primera recesión, ¿hasta qué punto debería preocuparme?- Te irá bien mientras no tengas ni sueños ni esperanzas.
- Pero aún los tengo...
- Es hora de arrancar esa tirita.
Más tiras de Dilbert en el sitio de Scott Adams]
Al parecer España entra hoy en recesión con carácter oficial. Aunque al ritmo que este gobierno admite datos y hechos económicos, es posible que sea un depresión lo que nos enfanga.
Y Perico Solbes tocando el ábaco como Nerón tocaba la lira mientras Roma ardía a sus pies...
29.10.08
Calladita estás más guapa
Lo que sé de mí es bastante menos de lo que creo. Dos personas me han dicho hoy, en el lapso de unas horas, la frase "¿pero a qué viene decir eso?", cuando les he contado cómo había intentado solucionar un pequeño conflicto laboral. Normalmente pensaría que no tienen razón porque suelo saber bastante bien qué decir a quién, pero ambas son personas sensatas aún más políticamente correctas que yo, y tengo que pensar que he metido la pata. El caso que es optaba a dos puestos y me han dado el que me apetecía menos, y cuando medio a regañadientes felicité a la persona escogida por los dioses no pude evitar decir (¿no quise evitar decir? - velada forma de agresión) que me daba mucha envidia, pero que le deseaba lo mejor.
Estoy nerviosa con esto de la promoción, espero no perder el norte. Tengo sentimientos algo contradictorios todavía y pueden dispararse por cualquier sitio, porque quiero ayudar y al mismo tiempo estoy rabiosa y necesito que me calmen y me den seguridad pero la otra persona está también agobiada y desconcertada. El problema es que había fantaseado tanto con conseguir ese puesto que me había creído que era mío. Y aunque racionalmente entiendo todo el proceso, las razones y las soluciones, en el fondo de mí algo se rebela, y me va a llevar días dominarme.
Tengo que forzarme a cerrar el pico porque estoy al borde de cometer un error. Así que voy a releer ese poema de Johnson en el que he pensado tanto estos días. Siempre pienso en él cuando estoy en una de esas situaciones en las que me doy cuenta de lo tonta y soberbia que he sido. Y si tuviera 3 años me revolcaría por el suelo pataleando y gritando que no es justo; ahora lloro unos días porque me siento estúpida y al final puedo seguir viviendo con la certeza de que si no lo soy me he comportado como tal.
Survey Mankind, from China to Peru;
Remark each anxious Toil, each eager Strife,
And watch the busy Scenes of crowded Life;
Then say how Hope and Fear, Desire and Hate,
O'erspread with Snares the clouded Maze of Fate,
Where wav'ring Man, betray'd by vent'rous Pride,
To tread the dreary Paths without a Guide;
As treach'rous Phantoms in the Mist delude,
Shuns fancied Ills, or chases airy Good.
[...]
[Samuel Johnson, "The Vanity of Human Wishes"]

18.9.08
Altius, citius, fortius
Ayer (o tal vez antes de ayer, no lo recuerdo bien), puse un rato la televisión mientras me hacía la cena, y llegué justo a tiempo para ver un resumen de los juegos paralímpicos. ¡Qué caras de alegría! Entrevistaron a Mª Teresa Perales y proyectaba tal imagen de satisfacción y calma que no pude evitar sentir envidia.
Yo estoy arrastrándome montaña arriba y no veo ni el paisaje. Y tal vez no haya nada en la cumbre, si es que llego. Pero sólo puedo pensar en continuar la escalada, ya es un poco tarde para darme la vuelta. Ni siquiera tengo la certeza de poder decir dentro de mucho tiempo lo clásico del poema:
Two roads diverged in a wood, and I—
I took the one less traveled by,
And that has made all the difference.
[Robert Frost, The Road not Taken (1920)]
28.8.08
Simio del infierno (el paraíso visto desde el otro lado)
Va a estrenarse la segunda entrega para el cine de Hellboy. ¡Cómo me gusta ese mono! A pesar de todo a Mignola llegué por otras vías: hace un par de años compré Batman: The Doom that came to Gotham, y me llamaron la atención el dibujo y las obsesiones latentes (esa especie de pulpo que reaparece en las aventuras de la AIDP). Querría decir más sobre aquel cómic, pero sólo pude leerlo una vez. Se lo presté a un insomne y nunca me lo devolvió (y ahora debe tenerlo junto a Semilla de destrucción, primer tomo que compré de Hellboy). Desgraciadamente cayó también en sus garras.
El mono me gusta por varias razones, la principal por su sarcástico sentido del humor. Pero además las historias me fascinan porque transforman lo gótico en mítico, y lo histórico en fantástico. Vampiros y arpías, demonios del Apocalipsis, Nazis, Rasputín... Mignola es capaz de tejer todo y presentar un tapiz consistente (algo así hace Alan Moore en From Hell: mi parte favorita es el paseo en carruaje de Gull por los centros de poder del Londres satánico). En la foto que he colgado (que es de la nueva película) parece tener a sus espaldas las Puertas del Paraíso de Ghiberti, del Baptisterio de la catedral de Florencia. ¿Qué nuevas conexiones legendarias puede eso implicar?
Además, al menos en la película de Guillermo del Toro, Hellboy tiene 15 gatos.
Un enlace para los no iniciados. A mí me gustó mucho, gracias J.:
http://www.elmundo.es/elmundo/2008/graficos/ene/s2/mignola_hellboy_01.html
2.8.08
Blood
Por razones complejas que no vienen a cuento, ya no me interesan los psicópatas. Sobredosis es un término suficientemente descriptivo. Pero no es fácil desembarazarse de ellos, porque siguen siendo materia popular, y es raro no cenar mientras el tarado de turno eviscera a un pobre diablo en pantalla. Creo que crecí y me desencanté con Lecter como dejé de reverenciar a Han Solo y Superman. No son más que otra manifestación de la retórica norteamericana: sé siempre el mejor en lo que hagas... aunque sea descuartizar.
Un psycho español siempre es grotesco, la mayor parte de las veces sólo matan los más estúpidos, y el resto de seres sin conciencia viven alojados confortablemente en una sociedad que los potencia (capitalismo no es más que depredación controlada). Uno trabaja con ellos, los aguanta e incluso los ama. Si aparecen en los libros suele ser por mimetismo con las novelas anglosajonas, y nada tienen que ver con nuestro Pascual Duarte.
Un psycho americano es siempre el colmo de la inteligencia, su cosmovisión es un sistema tan complejo y encaja tan perfectamente que casi se diría una teoría. Rápidamente degeneran en héroes o antihéroes, y se crea todo un culto a su alrededor. Y si se es más joven ese culto atrae, pero ya estoy demasiado mayor como para seguir reverenciando a tipos en mallas o que saben manejar el bisturí. Conforme me he alejado de la secta he dejado de ver televisión, particularmente de ver series.
A pesar de todo fui capaz de aguantar dos horas frente a la pantalla el jueves pasado. A Dexter lo conocía ya por Darkly Dreaming Dexter, el libro de Jeff Lindsay (y porque mis amigos los serie-adictos ya habían descargado los capítulos en inglés). Tenía curiosidad y no me pareció tan mal, me gusta el actor (ya me gustaba en 6 Feet Under, aunque tampoco lo veía regularmente) yme interesa la estética. Pero sobre todo me atrajo la música: me hace pensar en Eduardo Manos Tijeras. Es decir, es delicada y perturbadora a un tiempo (puede recordar a una cajita de música), tiene un toque latino que apela a la sangre, pero además ecos de historia gótica. Y un punto irónico en ese órgano en sordina que aparece de vez en cuando (me hace imaginar a Vincent Price al teclado, batín rojo de solapas negras y bigotito moldeado).
Y me gusta porque Dexter no puede durar siempre, es un psycho defectuoso - demasiado humano. Por cierto, ¿ será casual que comparta nombre con el genio científico que aparece debajo?








