3.8.08

Privilegio de gaviotas

[Haciendo snorkel junto a las rocas vi muchísimos pececillos]

Atardece. La ciudad está iluminada y desierta, el asfalto desnudo de coches y cubierto de flores amarillas de acacia. Ni la gata ni yo tenemos demasiado que hacer, ella parece pensar y yo lo intento mientras escucho Grateful Dead. He estado buscando un par de cosas para mi próximo viaje y he encontrado unas fotos de hace dos años. Fue un fin de semana inesperado en Mallorca, en un hotel ridículamente fuera de mis posibilidades en el que aún me cuesta creer haber estado (ese momento paleto en el que la amable recepcionista se empeñaba en llevar mi maleta y yo no terminaba de soltarla... Me parecía absurdo que una especie de modelo teutona de apariencia endeble - por no decir anoréxica - tuviera que hacer mi trabajo).

En Mallorca hice algo que tengo que repetir: medio día en catamarán, buscando aguas poco profundas donde nadie molestara. Espero poder hacer algo así en Formentera, el mar es algo que no me cansa, siempre igual y distinto. Ojalá supiera navegar. Ojala pudiera estar tomando el sol en cubierta con un sombrero de paja sobre los ojos.

Dulces árboles sombrosos

[Dos páginas del texto impreso en Sevilla (1502, Jacobo Cromberger) y conservado en la Biblioteca Nacional de Argentina]

Anoche estuve buscando entre mis libros escenas de amores en el balcón. Tengo la idea de que está entre los topoi occidentales porque me vienen a la mente unos cuantos ejemplos. Sin embargo no he conseguido recordar ninguna novela relativamente moderna al respecto. Desechado Shakespeare (lo dejo en barbecho un tiempo, no se puede usar a William para comentar todo, y menos este caso, que podría haber sido incluso su fuente de inspiración) me acordé de un libro mucho más cercano, y que seguramente casa mejor con lo que sé del mundo. Al fin de al cabo soy casi castellana. Incluso una teoría familiar afirma que en algún punto venimos de judíos conversos (de ahí estas narices y estos genios).

Conversos eran Fernando de Rojas y la familia de Melibea. Creo que aún se discute si el burgo en el que transcurre la acción es Talavera de la Reina o Salamanca, pero lo importante es la torre con jardín. Cuando estuve en Italia no saqué foto de la Torre Guinigi de Lucca, pero nada más verla me hizo pensar en La Celestina, aunque por altura sea imposible. He visto pueblos conservados tal cual eran en el medievo y no queda demasiado espacio para parques y jardines dentro del recinto amurallado (además, eso del parque implica el concepto de ocio y placer, que tal vez algunos compartieran en la edad media, pero siempre de puertas para dentro), los únicos retazos de bosque dentro de la ciudad estaban recluidos en patios y terrazas resguardadas.

Las cosas no han cambiado tanto desde 1499 (ni siquiera si pensamos en Le Roman de la Rose). Los dominadores de la naturaleza tratan de tenerla sujeta metiendo gatos y peces en sus casas, sin darse cuenta que ellos son sus prisioneros por necesidad. A la luz de las estrellas, con la brisa soplando entre las ramas, luces de cada ventana y farola recortadas por el follaje protector... durante unos segundos se está en un edén que nunca existió. Más abajo, en las aceras, palpita la ciudad con sus ruidos habituales. Se enciende una luz enfrente y se disipa la ilusión.

Calixto y Melibea mucho piensan y lamentan antes y después de sus encuentros. Pero cuando están juntos, escondidos en el pensil, logran concentrarse. Si la torre se erige para proyectar una imagen, si es fachada, entonces el jardín es el último reducto de la selva interior. Ya no son sólo metáfora de hombre y mujer.

Todo se goza este huerto con tu venida. Mira la luna quán clara se nos muestra, mira las nuues cómo huyen. Oye la corriente agua desta fontezica., ¡quánto más suaue murmurio su río lleua por entre las frescas yeruas! Escucha los altos cipreses, ¡cómo se dan paz unos ramos con otros por intercessión de vn templadico viento que los menea! Mira sus quietas sombras, ¡quán escuras están e aparejadas para encobrir nuestro deleyte!

["La Celestina." Wikisource, La Biblioteca Libre. 17 sep 2006, 01:35 UTC. 3 ago 2008, 15:59 <http://es.wikisource.org/w/index.php?title=La_Celestina&oldid=57390>.Aucto decimonono]

2.8.08

Half life

[Autor desconocido, Le Marais (Paris), primavera 2007]

Sometimes I wonder what it would be like for everything inside me that's denied and unknown to be revealed.
But I'll never know, I live my life in hiding.

My survival depends on it.


[From Dexter]

Blood

[Michael C. Hall es Dexter Morgan]

Por razones complejas que no vienen a cuento, ya no me interesan los psicópatas. Sobredosis es un término suficientemente descriptivo. Pero no es fácil desembarazarse de ellos, porque siguen siendo materia popular, y es raro no cenar mientras el tarado de turno eviscera a un pobre diablo en pantalla. Creo que crecí y me desencanté con Lecter como dejé de reverenciar a Han Solo y Superman. No son más que otra manifestación de la retórica norteamericana: sé siempre el mejor en lo que hagas... aunque sea descuartizar.

Un psycho español siempre es grotesco, la mayor parte de las veces sólo matan los más estúpidos, y el resto de seres sin conciencia viven alojados confortablemente en una sociedad que los potencia (capitalismo no es más que depredación controlada). Uno trabaja con ellos, los aguanta e incluso los ama. Si aparecen en los libros suele ser por mimetismo con las novelas anglosajonas, y nada tienen que ver con nuestro Pascual Duarte.

Un psycho americano es siempre el colmo de la inteligencia, su cosmovisión es un sistema tan complejo y encaja tan perfectamente que casi se diría una teoría. Rápidamente degeneran en héroes o antihéroes, y se crea todo un culto a su alrededor. Y si se es más joven ese culto atrae, pero ya estoy demasiado mayor como para seguir reverenciando a tipos en mallas o que saben manejar el bisturí. Conforme me he alejado de la secta he dejado de ver televisión, particularmente de ver series.

A pesar de todo fui capaz de aguantar dos horas frente a la pantalla el jueves pasado. A Dexter lo conocía ya por Darkly Dreaming Dexter, el libro de Jeff Lindsay (y porque mis amigos los serie-adictos ya habían descargado los capítulos en inglés). Tenía curiosidad y no me pareció tan mal, me gusta el actor (ya me gustaba en 6 Feet Under, aunque tampoco lo veía regularmente) yme interesa la estética. Pero sobre todo me atrajo la música: me hace pensar en Eduardo Manos Tijeras. Es decir, es delicada y perturbadora a un tiempo (puede recordar a una cajita de música), tiene un toque latino que apela a la sangre, pero además ecos de historia gótica. Y un punto irónico en ese órgano en sordina que aparece de vez en cuando (me hace imaginar a Vincent Price al teclado, batín rojo de solapas negras y bigotito moldeado).

Y me gusta porque Dexter no puede durar siempre, es un psycho defectuoso - demasiado humano. Por cierto, ¿ será casual que comparta nombre con el genio científico que aparece debajo?

[¿A qué se dedica Dexter en su laboratorio secreto ahora que es mayor?]

Atando cabos

[White, pink and turquoise broken flowers, Jess Richards]

Si se vuelve la vista atrás se ve la senda que nunca se ha de volver a pisar, y al parecer, (or so does Steve Jobs say) entonces descubrimos que nuestra momentánea atalaya es el lugar único al que podían dirigirse nuestros pasos, que la línea de puntos cobra sentido. Fantástica teoría si pudiera darnos un poco de información a priori, en lugar de tenernos brujuleando a ciegas.

Por lo menos se mantiene la intriga hasta el final.

Broken Flowers es una película que me gusta muchísimo. Desafía al vendedor de Silicon Valley, porque los signos suelen ser equívocos, y solemos escoger cómo los leemos a conveniencia, normalmente para justificarnos. No es malo, pero son muchas las constelaciones que pueden surgir de unir una línea de puntos. ¿Por qué esas mujeres? ¿Por qué ese orden? ¿Qué llegamos a saber de Don Johnson al final? ¿Coincide con lo que Johnson deduce de sí mismo?

28.7.08

The rotten driver


[Tamara de Lempicka, Autoportrait (1925]
[Ese mismo año F.S.FItzgerald publicó The Great Gastby]

Jordan Baker instinctively avoided clever, shrewd men, and now I saw that this was because she felt safer on a plane where any divergence from a code would be thought impossible. She was incurably dishonest. She wasn't able to endure being at disadvantage and, given this unwillingness, I suppose she had begun dealing in subterfuges when she was very young in order to keep that cool, insolent smile turned to the world and yet satisfy the demands of her hard, jaunty body.


It made no difference to me. Dishonesty in a woman is a thing you never blame deeply - I was casually sorry, and then I forgot. It was on that same house party that we had a curious conversation about driving a car. It started because she passed so close to some workmen that our fender flicked a button on one man's coat.

'You're a rotten driver,' I protested. 'Either you ought to be more careful, or you oughtn't to drive at all.'

'I am careful.'
'No, you're not.'
'Well, other people are,' she said lightly.

'What's that got to do with it?'
'They'll keep out of my way,' she insisted. 'It takes two to make an accident.'
'Suppose you met somebody just as careless as yourself.'
'I hope I never will,' she answered. 'I hate careless people. That's why I like you.'


[Scott Fitzgerald, Francis (1994), The Great Gatsby, Londres: Penguin. P.64]

Siempre me ha fascinado esta escena, en parte porque no la comprendía totalmente, en parte porque es crucial para entender un libro en el que las fuerzas al volante son tan importantes (el dreamboat de Gastby termina encallando en la piscina, por no hablar de otros choques). El video de The Verve que colgué el otro día me la trajo a la memoria, pero de alguna manera ha enrutado mi pensamiento por otras vías. Yo también soy cinco años demasiado vieja para mentirme a mi misma y llamarlo honor.

A los que tengan esta edición y hayan leído el libro: la página 184 cierra la conversación. Construye el libro y derriba los pedestales.

27.7.08

Babel y Babilonia


Discover Sigur Rós!

Bjartar Vonir Rætast
Er Við Göngum Bæinn

Brosum Og Hlæjum Glaðir

Vinátta Og Þreyta Mætast

Höldum Upp Á Daginn

Og Fögnum Tveggja Ára Bið

Fjarlægur Draumur Fæðist

Borðum Og Drekkum Saddir

Og Borgum Fyrir Okkur

Með Því Sem Við Eigum Í Dag

Setjumst Niður Spenntir

Hlustum Á Sjálfa Okkur Slá

Í takt við tónlistina

Það Virðist Enginn Hlusta

Þetta Er Allt Öðruvísi

Við Lifðum Í Öðrum Heimi

Þar Sem Vorum Aldrei Ósýnileg

Nokkrum Dögum Síðar

Við Tölum Saman Á Ný

En Hljóðið Var Ekki Gott

Við Vorum Sammála Um Það

Sammála Um Flesta Hluti

Við Munum Gera Betur Næst

Þetta Er Ágætis Byrjun


[Sigur Rós, Ágætis Byrjun]

Primera foto de la pared

[Libros a la calle]

Pensaba que ya estaba por encima de la polémica de "pintadas sí, pintadas no". Pero ahora que he pasado dos semanas de turista me he dado cuenta de que me encabrona ver las paredes pintarrajeadas sin más objeto que dejar la firma personal o el alias. ¡Creí que ya habíamos superado eso! Me hace pensar en cierto grafito que se encontraba por todas partes en la ciudad de mi adolescencia. Todavía no sé quién o quienes eran los famosos "Jinchos" (y tal vez sea mejor), pero es el tipo de rayajos que me disgustan. ¿Quedará alguno de entonces? ¿Vaga por las calles el viejuno artista todavía? ¿Debería hacer una expedición para comprobarlo? La respuesta a la última es no, el resto...

Pero a veces, y sólo a veces, salta de la pared una verdad indiscutible o una imagen se clava en el corcho interior aunque sea por unos minutos. Esta foto inicia la serie que he ido tomando de ese tipo de imágenes. Las ha habido mejores - pero no llevaba cámara - o la llevaba pero no me atrevía a sacarla (eso pasa menos cada vez). Alguien lleva años haciendo estos collages por el barrio: pinta una situación alrededor de un elemento cualquier del mobiliario. En este caso pegó el elemento a la pared, y el resultado es aún mejor. Tiene un par de años, si no me equivoco.

La típica entrada de prueba



[Ya que empezamos a caminar, un vídeo que viene al caso]


'Cause it's a bittersweet symphony this life
Trying to make ends meet,
you're a slave to the money then you die
I'll take you down the only road I've ever been down
You know the one that takes you
to the places where all the veins meet, yeah
No change, I can't change,
I can't change, I can't change,
but I'm here in my mold , I am here in my mold
But I'm a million different people
from one day to the next
I can't change my mold, no, no, no, no, no
Well, I've never prayed,
But tonight I'm on my knees, yeah
I need to hear some sounds
that recognize the pain in me, yeah
I let the melody shine,
let it cleanse my mind , I feel free now
But the airwaves are clean
and there's nobody singing to me now
No change, I can't change,
I can't change, I can't change,
but I'm here in my mold , I am here with my mold
And I'm a million different people
from one day to the next
I can't change my mold, no, no, no, no, no
(Well have you ever been down?)
(I can't change, I can't change...)
(Ooooohhhhh...)
'Cause it's a bittersweet symphony this life
Trying to make ends meet,
trying to find some money then you die
I'll take you down the only road I've ever been down
You know the one that takes you
to the places where all the veins meet, yeah
You know I can't change,
I can't change, I can't change,
but I'm here in my mold, I am here in my mold
And I'm a million different people
from one day to the next
I can't change my mold, no,no,no,no,no
I can't change my mold, no,no,no,no,no
I can't change my mold, no,no,no,no,no
(It justs sex and violence melody and silence)
(It justs sex and violence melody and silence)
(I'll take you down the only road
I've ever been down)
(It justs sex and violence melody and silence)
(I'll take you down the only road
I've ever been down)
(Been down)
(Ever been down)
(Ever been down)(Lalalalalalaaaaaaaa...)
(Ever been down)
(Ever been down)
(Have you ever been down?)
(Have you ever been down?)
(Have you ever been down?)

[The Verve, Bittersweet symphony]